Jugadas perfectas del blanco

Según nuestra comprensión actual del ajedrez, cinco de las primeras jugadas blancas posibles son absolutamente perfectas, y no hay razones válidas para no optar por una de ellas para iniciar la partida. Aunque tales jugadas son de una calidad equivalente, la naturaleza del juego que se puede derivar de cada una de ellas es muy variada, de modo que todo tipo de estilos individuales se pueden acomodar a esas “cinco perfectas”. Desde el estilo de juego violento, hasta el seguro y lento, todo jugador puede elegir la jugada y el sistema que mejor le convienen, y lograr así la posición más prometedora posible dentro del campo elegido.

Esas jugadas perfectas son las que indican las flechas en el siguiente diagrama.

Jugadas perfectas del blanco en la apertura
Jugadas perfectas del blanco en la apertura

Nos detendremos en todas ellas, desde la más aguda a la menos activa.

1.e4

La jugada más activa. Las blancas sitúan un peón en la importante casilla e4, que además ejerce presión en el punto d5 . Al mismo tiempo, se han abierto diagonales para la dama y el alfil de rey, hecho que posibilita un rápido desarrollo de éste último. La movilización del caballo de rey y del alfil de rey permite un rápido enroque corto. Por lo general, el juego abierto y activo es característico de las aperturas derivadas de 1 e4, una jugada útil porque, como vemos, contribuye a los tres objetivos del juego en la apertura.

1.d4

Esta jugada puede considerarse la equivalente a 1 e4 en el ala de dama. Las blancas sitúan un peón en la importante casilla d4 y ejercen presión en e5. Al mismo tiempo, se abre una diagonal para el alfil de dama y se libera parte de la columna d para la dama. El juego inmediato derivado de 1 d4 suele estar relacionado con el centro y el flanco de dama. De modo que dos de los objetivos de la apertura se cumplen con ese movimiento. Un juego estratégico activo la principal característica de las partidas que se inician con 1 d4.

1.c4 (Apertura Inglesa)

A primera vista esta jugada no parece ser de gran utilidad puesto que con ella sólo se facilita el desarrollo de la dama. Su mérito principal radica en el control que el peón ejerce en d5, que las blancas piensan reforzar con 2 Cc3, de forma que este caballo ejercerá la máxima presión central, puesto que el peón de e ya ha sido movido con ese propósito. Al tener en cuenta la continuación 2 Cc3, puede verse que 1 c4 sirve a dos objetivos de la apertura. El juego en la Apertura Inglesa normalmente tiene lugar en el flanco de dama, con la dama blanca desplazándose a las casillas a4, b3 y c2. Se trata de una activa apertura de corte estratégico.

1.Cf3

Esta jugada es ideal desde el punto de vista de los principios de apertura, ya que cumple los tres objetivos. A menos que luego decidan trasponer a otra apertura, las blancas proseguirán con 2 g3, 3 Ag2 y 4 0-0. En sólo cuatro jugadas, las blancas habrán enrocado, ejercerán una presión central con su caballo de f3 y una presión latente con el alfil de rey. Es cierto que no se trata de un plan agresivo, pero sí encaja perfectamente en los principios de las aperturas modernas. A menudo, las partidas que se inician con 1 Cf3 trasponen a otras aperturas. Por ejemplo: siguiendo con 2 d4, el juego puede derivar hacia las aperturas de peón dama; mientras que la continuación 2 c4 puede conducir a la Inglesa.

1.g3

Esta jugada parece pasiva y sin embargo ayuda a cumplir los tres objetivos de apertura. Después de 2 Ag2, el alfil domina las importantes casillas centrales e4 y d5. Como continuación, las blancas pueden poner el punto de mira en la casilla d5, jugando 3 c4 y 4 Cc3, o pueden completar el desarrollo de su flanco de rey con 3 Cf3 y 4 0-0.

Como puede verse -aunque no sea activa- 1 g3 es una jugada muy flexible y puede considerarse perfecta.

Hay una sexta jugada que podemos considerar casi perfecta, pues sólo se encuentra una centésima de valor por debajo de las cinco anteriores. Se trata de la simétrica a 1 g3 en el flanco de dama, 1 b3. Después de 2 Ab2, las blancas ejercerán una adecuada presión en las casillas d4 y e5. A finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, Bent Larsen tuvo mucho éxito con 1 b3, así que la apertura lleva, merecidamente, su nombre. Sin embargo, un intensivo trabajo teórico ha demostrado que 1 b3 es un tanto inferior a 1 g3, por las dos razones siguientes:

  1. No contribuye a la seguridad del rey ni prepara el enroque corto. (El enroque largo no es muy atractivo en esta apertura).
  2. Es difícil conseguir presión adicional sobre e5, dado que f4 conduciría a un debilitamiento en la posición del rey.
Anterior
Siguiente