Defensa Siciliana

De todas las posibles respuestas negras a 1 e4, la más popular, con mucho, en el ajedrez de alta competición es 1 … c5, es decir: la Defensa Siciliana. Su popularidad se basa tanto en los factores en que se fundamenta como en los psicológicos.

La Siciliana fue el arma principal (y casi exclusiva) de Robert James Fischer contra el peón de rey, desde la época en que trastornó el mundo del ajedrez al ganar el Campeonato de Estados Unidos de 1957-1958 -a los catorce años- hasta que se proclamó campeón mundial, al vencer a Borís Spasski en 1972. El mundo del ajedrez admiraba los éxitos de Fischer y su gran espíritu combativo.

Dado que la Defensa Siciliana esta tan íntimamente asociada con Bobby, sus admiradores tomaron nota, por supuesto, de que debía de ser muy buena, por no decir que algo mágico debía de estar relacionado con ella. Muchos de los nuevos maestros jóvenes empezaron a jugarla y eso dio lugar a que se produjeran significativos descubrimientos en la teoría de la defensa, que a su vez aumentaron su popularidad e incrementaron su reputación.

Actualmente, al menos el 50% de las partidas que se inician con 1 e4 se convierten en Sicilianas.

Ideas estratégicas de la Defensa Siciliana

Situémonos en el punto de partida de esta defensa, según refleja el diagrama:

Posición inicial de la Defensa Siciliana
Posición inicial de la Defensa Siciliana

Las ideas estratégicas subyacentes en esta defensa son las siguientes:

  1. La jugada de las negras 1 … c5 es asimétrica en relación con 1 e4 y, por tanto, de esos dos movimientos resultan ya posiciones muy desequilibradas. En el ajedrez de competición eso significa que se incrementan, de forma considerable, las posibilidades prácticas de que ganen las negras. Así, cuando un maestro necesita ganar con negras, la apertura natural que debe elegir es la Siciliana. En las últimas fases del duelo de 1972 por el título mundial con Fischer, y cuando se encontraba por debajo en la puntuación y tenía necesidad de ganar, Spasski recurrió exclusivamente a la Siciliana, aunque no fuese prioritaria en su repertorio de aperturas.
  2. Las negras inmediatamente ponen el acento en el punto d4 y, caso de que finalmente las blancas no avancen d4 (como, por ejemplo, suele ser el caso en la Variante Cerrada), el control de las negras en esa casilla continúa.
  3. Como 1 … c5 establece una cabeza de puente en el flanco de dama, las oportunidades de las negras de emprender un juego activo se encuentran generalmente en aquel sector.
  4. En las variantes normales las blancas juegan un temprano d4, generalmente en la tercera jugada. Después de que las negras cambien ese peón (… cxd4) , la columna c queda semiabierta, y esa columna pasa a convertirse en la principal plataforma de juego de las negras en el flanco de dama.
  5. El peón de e4 blanco está fuertemente situado en la cuarta fila. Si las negras consiguen avanzar … d5 para eliminar ese peón sin sufrir desventajas derivadas de ello, se considera que han logrado una total igualdad. Por consiguiente, buscar … d5 es el objetivo estratégico capital, si bien rara vez es posible realizar esa ruptura en la primera fase de la partida.

Por supuesto, 1 … c5 también tiene sus inconvenientes, pues de no ser así, ¡sería la única apertura que se jugaría! Esos inconvenientes son:

  1. Las negras se despreocupan del activo y muy fuerte peón de e4 , que a menudo concede a las blancas buenas perspectivas de ataque en el flanco de rey.
  2. 1 … c5 no puede considerarse una jugada específica de desarrollo, porque la única pieza cuyo desarrollo facilita es la dama. Tampoco contribuye a desarrollar el flanco de rey, el sector en el que teóricamente piensan las blancas lanzar su ataque.
  3. Al permitir que las blancas creen un fuerte dispositivo de ataque en el flanco de rey, las negras se arriesgan a sucumbir a un repentino asalto de mate. En las primeras fases del juego las negras sufren un peligro considerablemente mayor que las blancas, pues un ataque al rey puede resultar decisivo mucho antes que un ataque estratégico en el flanco de dama.

En general, las blancas tratan de llevar a cabo un ataque en el flanco de rey y las negras en el flanco de dama. Las negras deberán parar las amenazas blancas, al tiempo que deben crear contrajuego en el ala de dama. Si lo consiguen, tendrán buenas posibilidades de ganar cualquier final resultante. Por su parte, las blancas tienen buenas probabilidades de anotarse el punto con un rápido ataque en el flanco de rey.

Conviene hacer hincapié en que, aunque teóricamente correcta, la Defensa Siciliana es difícil de manejar en el juego práctico. Cualquier pequeño descuido en la defensa y el rey puede quedar perdido. No hay que decir que una defensa así es mucho más conveniente para un Fischer que para sus numerosos seguidores e imitadores. No obstante, se trata de una apertura muy importante.

Variantes principales

Las principales jugadas, así como sus alternativas más importantes son las siguientes:

1 e4 c5 2 Cf3

El caballo de rey se desarrolla por su casilla central preferida, crea perspectivas de un rápido enroque y prepara la activa d4. Obsérvese que a la hora de desarrollar las piezas menores del flanco de rey es más efectivo movilizar primero el caballo, y sólo después el alfil. Hay una regla de oro, válida en la mayoría de los casos (incluyendo éste), según la cual, “los caballos deben desarrollarse antes que los alfiles”. Es fácil entender su aplicación en nuestra segunda jugada. La mejor casilla del caballo de rey es f3 y no hay desventaja alguna en desarrollarlo de inmediato por tal casilla, mientras que, por el momento, no existe una certeza absoluta acerca de cuál es la mejor casilla para el alfil de rey.

Según cómo jueguen las negras -y también, según nuestro propio gusto-, puede desarrollarse por e2, d3, c4 y b5. De modo que la segunda jugada es demasiado pronto para definir su emplazamiento.

A ojos de cualquier evaluación ajedrecística, la jugada 2 Cf3 es perfecta. Se trata del movimiento más popular contra la Siciliana, y en el ajedrez magistral se practica en más del 75% de los casos. De ello se deduce que en un cuarto de las partidas las blancas optan por alguna otra alternativa. Esas alternativas pueden dividirse en secundarias y en básicas.

La larga lista de alternativas secundarias es la siguiente:

2 b3 (Variante Snyder). Las blancas planean desarrollar su alfil dama por fianchetto con idea de dominar la gran diagonal de casillas negras. Este tipo de orientación estratégica no encaja bien con la intención inicial de 1 e4, y las negras pueden igualar fácilmente, con un juego normal y correcto, empezando por 2… Cc6, 2… d6, o 2… e6.

2 b4. El llamado Gambito de Ala, con el que las blancas adoptan medidas drásticas para eliminar el peón de c negro. Las negras deberían aceptar el gambito, con 2… cxb4, y luego responder, tanto a 3 a3 como a 3 d4, con el avance central 3… d5! De esta forma, las negras logran una total igualdad.

2 c4 (Variante Staunton-Cochrane). Las blancas prestan atención prioritaria a prevenir el potencial avance negro… d5, y no les importa cerrar la trayectoria de su alfil de rey ni debilitar d4 para lograr ese fin. Las posiciones resultantes pueden producirse también en la Apertura Inglesa, cuando las blancas, a 1 c4 siguen con un temprano e4. El plan más efectivo de las negras es apoderarse de aquello a lo que tan rápidamente han renunciado las blancas: la casilla d4. Un desarrollo coherente podría ser: 2… Cc6 3 Cc3 g6 4 g3 Ag7 5 Ag2 d6 6 d3 Cf6 7 Cge2 0-0 8 0-0, y ahora 8 … Ce8!, tanto para controlar d4 como para contrarrestar el eventual juego de las blancas en el flanco de rey con la oportuna ruptura… f5.

2 d3. Las blancas manifiestan su interés por jugar una formación “cerrada”, pero esta jugada normalmente no tiene una significación independiente, y suele conducir a las posiciones derivadas de 2 Cc3.

2 f4 (Ataque McDonnell). Antes de jugar Cf3, las blancas avanzan su peón de f para controlar e5 y para estar en disposición de emprender acciones posteriores en la columna f. Sin embargo, esta jugada no contribuye al desarrollo y debilita el flanco de rey. El plan más efectivo de las negras es realizar la liberadora … d5, bien tras la preparatoria 2… e6, como inmediatamente (2… d5). En este caso, después de 3 exd5 Dxd5 4 Cc3 Dd8 5 Cf3 Cf6, las negras tienen una aproximada igualdad, porque, como consecuencia de 2 f4, las blancas se encuentran un tiempo por detrás en desarrollo y su peón de f4 es un tanto débil.

2 g3 (Ataque Lasker-Dunne). Las blancas deciden fianchettar su alfil de rey, pero desdeñan la posible ruptura negra 2… d5! Después de 3 exd5 Dxd5 4 Cf3 Ag4! 5 Ag2 De6+ 6 Rfl, el rey blanco, sin enroque, es un factor que concede contrajuego igualado a las negras.

2 Ce2 (Variante Keres). Jugada de feo aspecto, pero perfectamente factible si las blancas planean seguir con un temprano d4. Sencillamente, no hay forma de que las negras puedan explotar la situación del caballo. Inferior es ahora 2… Cf6 3 Cbc3 d5?!, ya que después de 4 exd5 Cxd5 5 Cxd5 Dxd5 6 d4! cxd4 7 Dxd4 Dxd4 8 Cxd4, las blancas tienen una clara iniciativa gracias a la ventaja en desarrollo.

2 Ac4 (Ataque Bowdler). Es prematuro situar aquí el alfil, ya que después de 2… e6! no sólo queda inhibida su diagonal, sino que tras… d5 las blancas tendrán que perder un tiempo en volver a jugar el alfil.

Aparte de estas alternativas inusuales hay tres alternativas básicas a 2 Cf3 que sí se juegan de vez en cuando:

2 c3 (Variante Alapin). Con la idea lógica de construir un centro fuerte, después de 3 d4 cxd4 4 cxd4. Las negras, por su parte, pueden tratar de formar el suyo propio con 2… e6 3 d4 d5, aunque deben estar preparadas para asumir un peón de dama aislado tras 4 exd5 exd5, puesto que 4… Dxd5?! permitiría a las blancas ejercer una fuerte influencia en el centro, después de 5 Cf3. Las negras también pueden cuestionar el centro blanco con 2… Cf6 3 e5 Cd5 4 d4 cxd4 5 cxd4 d6 6 Cf3 Cc6. En cualquier caso, con un juego cuidadoso, las negras pueden esperar igualar.

2 d4. Conduce al Gambito Smith-Morra después de 2… cxd4 3 c3 dxc3 4 Cxc3. Teóricamente, este gambito no es del todo correcto, ya que por su peón las blancas sólo obtienen el equivalente a una jugada de desarrollo. No obstante, en el juego práctico los jugadores incautos pueden perder rápidamente el rumbo. El plan más efectivo de las negras es combinar la influencia central con un rápido enroque corto. Sugiero lo siguiente: 4… Cc6 5 Cf3 d6 6 Ac4 e6! 7 0-0 Ae7 8 De2 Cf6 9 Td1 e5! (con idea de 10… Ag4, que amenazaría 11… Cd4) 10 h3 0-0. Las negras completarán, a continuación, el desarrollo de sus piezas menores con 11… Ae6!, con independencia de que las blancas jueguen 11. Ae3 u 11 Ag5. La posición negra es correcta y sólida, y las blancas deberán demostrar que tienen alguna compensación por el peón entregado.

2 Cc3 (Variante Cerrada). Esto puede trasponer a las variantes principales, pero tiene una significación independiente que puede verse en la secuencia que sigue: 2… Cc6 3 g3 g6 4 Ag2 Ag7 5 d3 d6.

Éste es el punto de partida de la Variante Cerrada. Nótese cómo las blancas, al elegir un orden de jugadas que se inicia con 2 Cc3, han impedido que las negras puedan realizar el avance… d5. A pesar del aspecto cerrado e inocuo de esta posición, las perspectivas de las blancas siguen encontrándose en el flanco de rey, y las de las negras en el de dama. Entre los jugadores de élite, el ex campeón mundial Borís Spasski consiguió numerosos éxitos con el bando blanco con este esquema de apertura.

Las blancas disponen de amplia elección, antes se jugaban regularmente 6 Ae3, 6 Cge2 y 6 Ch3. Actualmente, sin embargo, se considera que 6 f4! es la preparación más efectiva para el lanzamiento del ataque en el flanco de rey. Las negras deberían entonces optar por un sistema que les permitiera seguir manteniendo el control de su punto fuerte (d4), y además les concediera una respuesta flexible a las operaciones blancas en el flanco de rey. Lo recomendado, por tanto, es 6 … e6! 7 Cf3 Cge7! 8 0-0 0-0, cuando las negras ya están en condiciones de replicar al avance g4 de las blancas con… f5! Un juego tímido, por parte de las negras, puede conducir a un rápido desastre. Un ejemplo instructivo es la siguiente partida, Borís Spasski -Efim Guéler; 6a partida del duelo de cuartos de final del Torneo de candidatos, Sujumi (Georgia), 1968:

6… Cf6?! 7 Cf3 0-0 8 0-0 Tb8 9 h3! b5 10 a3! a5 11 Ae3 b4 12 axb4 axb4 13 Ce2 Ab7 14 b3! Ta8 15 Tc1! Ta2 16 g4! Da8?! (mejor era 16… e6, o 16… Cd7) 17 De1! Da6 18 Df2 Ca7?! (mejor era 18… Cd7) 19 f5! Cb5 20 fxg6 hxg6 21 Cg5 Ca3 22 Dh4! Tc8 23 Txf6! exf6 24 Dh7+ Rf8 25 Cxf7! Txc2 (después de 25… Rxf7, es decisivo 26 Ah6 Tg8 27 Cf4!) 26 Ah6! Txcl+ 27 Cxc1 Rxf7 28 Dxg7+ Re8 29 g5! f5 30 Dxg6+ Rd7 31 Df7+ Rc6 32 exf5+. Las negras abandonaron.

Volvamos ahora a la variante principal de la Siciliana, 1.e4 c5 2.Cf3, para ver las alternativas.

2… d6

Utilizaremos esta jugada -que además de flexible y popular es perfecta- como nuestra alternativa principal. Este peón protege la casilla clave e5 (permitiendo así el desarrollo… Cf6, sin tener que preocuparse por el avance e5), abre la diagonal del alfil de dama y no ofrece defectos tácticos ni estratégicos.

De las posibles alternativas, dos son perfectas y las demás mediocres o inferiores de algún modo.

Directamente mala es la inmediata 2… d5?, porque después de 3 exd5 Dxd5 4 Cc3 Dd6 5 d4 cxd4, un desarrollo superior concederá a las blancas una duradera iniciativa tanto con 6 Cxd4 como con 6 Dxd4.

En la categoría de mediocres se encuentran:

2… a6 (Variante O’Kelly). Lo que las negras esperan con esta jugada es que las blancas continúen de forma automática con 3 d4?!, para, después de 3… cxd4 4 Cxd4 Cf6 5 Cc3 e5 6 Ch3 (o 6 Cf3) 6…. Ab4! completar fácilmente el desarrollo del flanco de rey y lograr igualar. Lamentablemente, cualquier tercera jugada razonable de las blancas (como 3 c4 ó 3 c3) convierte a 2… a6 en una pérdida de tiempo y el primer jugador se asegura una ventaja gradual.

2… g6 (Variante Dragón Hiperacelerado). El propósito es el inmediato fianchetto del alfil de rey. Estratégicamente, este fianchetto es una idea perfectamente correcta (véanse los comentarios a la Variante del Dragón), pero en este momento 3 d4 es molesta, porque 3… cxd4 permite 4 Dxd4 y la torre de h8 queda atacada.

2… Cf6. Esta idea de Nimzovich es análoga a la Defensa Alekhine (1 e4 Cf6), pero no tan efectiva aquí, ya que después de 3 e5 se ha demostrado que la jugada … c5 es menos útil para las negras que Cf3 para las blancas.

Las dos alternativas perfectas de las negras son:

  1. 2… Cc6 (Siciliana antigua). Estratégicamente, la continuación más lógica a 1… c5.

El caballo de dama se desarrolla por su mejor casilla, desde donde vigila los puntos e5 y d4. “Ajedrecísticamente”, no hay nada erróneo en esta jugada, aunque impide a las negras jugar algunas variantes muy populares, como la Najdorf y la Dragón. Si las negras continúan con un temprano … d6, entonces pueden producirse las mismas variantes que con 2… d6. El debate a la quinta jugada negra aclarará este punto.

Las principales opciones independientes que se producen después de 2… Cc6 son:

  1. el Dragón Acelerado, después de 3 d4 cxd4 4 Cxd4 g6;
  2. la Variante Taimánov, después de 3 d4 cxd4 4 Cxd4 e6;
  3. la Variante Svéshnikov-Lasker, después de 3 d4 cxd4 4 Cxd4 Cf6 5 Cc3 e5.

Todas estas variantes están siendo objeto de extensos análisis teóricos y de pruebas prácticas en la competición.

  1. 2… e6 (Variante Francesa). Las negras protegen la casilla clave d5 y abren la diagonal para el alfil de rey. Desde el punto de vista de los principios de la apertura, la jugada debe considerarse perfecta. Si las negras siguen con … d6, entonces pueden producirse las mismas variantes que después de 2… d6. Si las negras siguen con … Cc6, pueden producirse las mismas variantes que después de 2… Cc6.

La variante independiente más importante es la Taimánov Moderna, que resulta después de 3 d4 cxd4 4 Cxd4 a6. A mí me parece un tanto extravagante, pero es un huésped habitual de los torneos internacionales.

3 d4

La jugada más activa y la que ha sido efectuada en millares de partidas magistrales. Las blancas abren la diagonal de su alfil de dama y la columna para la dama y, tras el pertinente cambio de peones en el centro, tendrán la oportunidad de llevar a cabo un desarrollo activo de sus piezas menores. Como la primera jugada de las negras no ha contribuido en nada al desarrollo del flanco de rey, un rápido desarrollo de piezas concederá a las blancas buenas perspectivas de ataque contra el rey negro.

El gran maestro danés Bent Larsen hizo la sensible observación de que él no confía realmente en el generalmente aceptado valor de 3 d4, porque las blancas ofrecen voluntariamente su muy valioso peón de dama a cambio del menos valioso peón de alfil de dama enemigo. Este análisis es cierto si sólo tenernos en cuenta consideraciones estratégicas de tipo estático. Sin embargo, la concreta situación dinámica siempre debe tenerse presente, como en este caso, en el que los elementos dinámicos requieren una rápida apertura de líneas en la apertura, de forma que puede sacarse provecho a la fuerza del peón de e4.

En lugar de 3 d4, las blancas disponen de otras dos buenas jugadas:

  1. 3 Cc3. El caballo de dama se moviliza de inmediato de su mejor casilla. Las negras no pueden aprovecharse de la omisión 3 d4 mediante 3… e5?!, ya que eso permitiría a las blancas hacerse con una muy poderosa diagonal después de 4 Ac4. Las negras no tienen, por tanto, nada mejor que 3… Cf6, o 3… Cc6, y después de 4 d4 el juego discurre por los senderos normales, en virtud de esa transposición de jugadas.

  2. 3 Ab5+ (Variante Moscú). Hasta, más o menos, los años setenta, se creía que esta jugada era un jaque de aficionado, la continuación era invariablemente 3… Ad7 4 Axd7+ Dxd7 5 0-0. Aunque las blancas han enrocado rápidamente, el cambio de alfiles ha disminuido considerablemente su fuerza de ataque y las negras igualan con cierta facilidad. Pero toda la perspectiva del jaque cambió de forma drástica cuando, en lugar de la superficialmente lógica 5 0-0, las blancas hallaron 5 c4, fundada en el aspecto estratégico.

Ésta es una de las numerosas variantes que han sido rehabilitadas como consecuencia de una comprensión más profunda de los principios básicos. La clave de 5 c4 radica en obtener un absoluto control del punto d5. Dado que han desaparecido del tablero los alfiles de casillas blancas, el primer jugador no tendrá que preocuparse porque el suyo quede encerrado dentro de la formación de sus propios peones. Así, 5 c4 no presenta deficiencia estratégica alguna, ni tampoco debilidades tácticas, pues la práctica magistral ha demostrado que si las negras se dejan tentar por la ganancia de un peón, con 5… Dg4? 6 0-0 Dxe4, las blancas logran una ventaja decisiva de desarrollo con 7 d4!

Si las negras se desarrollan de forma rutinaria, entonces las blancas pueden enrocar y seguir con d4. Si las negras tratan de impedir d4, con 5… e5, entonces las blancas quedarán con el alfil estratégicamente superior, puesto que los peones contrarios quedarán situados en casillas negras. La evaluación global de la posición, tras 5 c4, es que las blancas disponen de una pequeña, pero agradable ventaja, sin riesgo alguno. Por consiguiente, las negras han intentado diversas defensas, entre ellas 4… Cxd7 (en lugar de 4… Dxd7), así como 3… Cc6 y 3… Cd7, en respuesta a 3 Ab5+. Pero en todos los casos las blancas pueden asegurarse alguna iniciativa, de modo que 3 Ab5+ es una alternativa válida a 3 d4.

3… cxd4

Las negras no están obligadas a tomar en d4, pero ¿por qué no deberían hacerlo? Como ya hemos comentado antes, es una saludable operación cambiar el peón de c5 por el valioso peón blanco de d4 y se abre, además, la columna c para ejercer presión, con dama y torre, contra el flanco de dama de las blancas.

4 Cxd4

Con mucho, la forma más popular y efectiva de retomar en d4. Tenemos aquí, sin embargo, uno de los raros casos en que el aparentemente prematuro desarrollo de la dama, 4 Dxd4, es jugable. La razón es que a la respuesta normal 4… Cc6 puede seguir 5 Ab5, y aunque las blancas se verán obligadas a desprenderse de su alfil de rey, el rápido desarrollo derivado de esta variante de juego y el hecho de la dama permanezca en el centro les conceden buenas perspectivas. Si las negras preparan… Cc6 con 4… a6 (o con 4… Ad7), las blancas juegan 5 f4, y la creciente influencia central compensa el tiempo que perderán en retirar la dama después de 5… Cc6. Las negras, en teoría, tienen un poco más fácil la tarea de igualar contra 4 Dxd4 que contra 4 Cxd4, pero en la práctica 4 Dxd4 sigue siendo una alternativa perfectamente razonable.

4… Cf6

¿Por qué no? El caballo de rey sale por su casilla preferida con ganancia de tiempo, puesto que ataca el peón de e4 contrario. La jugada es tan perfecta que no implica desventaja alguna, de modo que no hay justificación para efectuar otra.

5 Cc3

La jugada más popular en esta posición. Las blancas llevan el caballo de dama a la casilla ideal, de paso que cumple con la obligada tarea de proteger el peón de e4. Naturalmente, este peón también puede protegerse con 5 f3, pero eso significaría realizar una jugada que no contribuye al desarrollo. A primera vista, también parece buena 5 Ad3 que sí es una jugada de desarrollo. Sin embargo, tiene varios defectos:

  1. la sentencia “los caballos deben desarrollarse antes que los alfiles " nos recuerda que es demasiado pronto para definir la mejor casilla para el alfil de rey;
  2. en d3 el alfil parece un peón grande, sin previsibles perspectivas de ataque;
  3. si las negras juegan ahora 5… Cc6 ganan un importante tiempo de desarrollo, ya que el caballo blanco de d4 está indefenso.

La posición que resulta de 5 Cc3 es la posición básica más importante de la Defensa Siciliana, pues de ella parten cuatro variantes esenciales. Es la posición desde la que has de iniciar los análisis, para evitar reproducir las jugadas desde el principio.

Las negras disponen aquí de cuatro jugadas perfectas. Tres de ellas son fácilmente deducibles, porque siguen los principios fundamentales del juego en la apertura. La cuarta ha sido reiteradamente sometida a prueba y ha resistido tanto a una colosal cantidad de análisis como a la prueba de fuego del ajedrez de competición. He aquí esas cuatro jugadas perfectas y las variantes a que dan origen:

  1. 5… Cc6 (Variante Clásica)

Desde el punto de vista del desarrollo y control del centro, ésta es, sin duda, una jugada perfecta. El caballo de dama se desarrolla por su lugar preferido, sin presentar ningún inconveniente. La variante concreta que se produzca dependerá del esquema que elijan las blancas. Si juegan 6 Ae2, las negras podrán trasponer a sub variantes de la Variante Scheveningen, con 6… e6, o entrar en la Variante del Dragón, con 6… g6. La activa 6 Ac4 (que durante muchos años fue la preferida de Bobby Fischer) plantea la Variante Sozin. En este caso, la respuesta más solvente de las negras es 6… e6, cuyo radio de acción del alfil enemigo restringe.

El plan más activo y prometedor para las blancas es el Ataque Richter-Rauzer, con 6 Ag5, que sirve a dos propósitos: prepara el enroque largo y dificulta el desarrollo normal de las negras en el flanco de rey. Así, con 6… g6?! las negras permiten que las blancas les estropeen su formación de peones, con 7 Axf6; mientras que 6 … e6 se clavan voluntariamente el caballo de f6. Con todo, este último movimiento es lo mejor para las negras, que, después de 7 Dd2, tendrán que tomar una decisión fundamental. Pueden asumir una sólida, aunque un tanto pasiva posición, después de 7…. Ae7 8 0-0-0 0-0, o pueden buscar un inmediato contrajuego con 7… a6 8 0-0-0 Ad7 9 f4 b5. Este último enfoque es actualmente el más popular, aunque, como es evidente, se deben riesgos mucho mayores.

Nótese que esa misma posición puede alcanzarse con otro orden de jugadas: 2… Cc6 3 d4 cxd4 4 Cxd4 Cf6 5 Cc3 d6.

  1. 5… e6 (Variante Scheveningen)

Esta jugada plantea la Variante Scheveningen, nombre que recibe por la ciudad holandesa en que se jugó por primera vez. La Scheveningen es la forma más sólida de que disponen las negras dentro de la, por definición, desequilibrada Defensa Siciliana. El peón de e6 protege la importante casilla d5 y permite seguir con … Ae7 y el enroque corto. Por su parte, las blancas también pueden desarrollarse de forma natural con 6 Ae2 y 7 0-0, un método utilizado por Kárpov. Un tratamiento alternativo es tratar de explotar el hecho de que las negras han encerrado voluntariamente sus alfiles jugando la más agresiva 6 f4, o la agudísima jugada de flanco 6 g4!?, siendo esta última una idea del gran maestro Paul Keres.

Obsérvese que a la misma posición puede llegarse con otro orden de jugadas: 2… e6 3 d4 cxd4 4 Cxd4 Cf6 5 Cc3 d6.

  1. 5… g6 (Variante Dragón)

Las negras deciden fianchettar su alfil de rey con el objetivo de que presione en el centro y de llevar el rey negro -mediante el enroque- a un lugar seguro. Este método caracteriza la popular e importante Variante del Dragón, que tiene sentido estratégico, es teóricamente correcta y conduce a un interesante juego táctico.

  1. 5… a6

Esta jugada plantea la mundialmente famosa Variante Najdorf. Recibe su nombre del gran maestro polaco-argentino Miguel Najdorf, quien la popularizó después de la Segunda Guerra Mundial. Fue, sin embargo, Robert James Fischer quien la hizo famosa, como resultado de su devoción por ella y de sus numerosos éxitos. Sabemos que es correcta gracias al ingente trabajo analítico desplegado por Fischer y su ejército de partidarios y “adictos a la Najdorf”.

Echemos un vistazo a la jugada 5… a6 y a la relación que guarda con la presente situación del tablero. Para empezar, protege la casilla b5, de forma que ni el caballo de rey ni ninguna otra pieza blanca pueda utilizarla. Además, las negras se preparan para jugar, en el momento oportuno,… b5. Ése es todo el contenido de la jugada.¿ Tienen estos factores una importancia fundamental? No, no la tienen. ¿Hacen las negras algo más por avanzar en el desarrollo, el control del centro o facilitar el enroque? No. Lo que las negras hacen es lanzar un guante psicológico a las blancas, una forma de decirle a su rival: “Aquí te espero”. De modo que cabe concluir lo siguiente: las negras están jugando la de por sí ya arriesgada Siciliana, con un tiempo de menos (porque 5… a6 sólo es un poco mejor que no hacer ninguna jugada). Como ya dije antes, la Najdorf, sin embargo, es teóricamente correcta. Al menos lo es para Fischer y para numerosos grandes maestros bien versados en la teoría de aperturas. Para cualquier jugador que no esté al corriente de los cuantiosos análisis que continuamente se realizan sobre esta variante, es extremadamente difícil de jugar, porque sus sub variantes se basan no tanto en principios estratégicos como en complicados, concretos y agudos cálculos jugada a jugada, golpe a golpe. El jugador medio que elija la Najdorf asume un riesgo considerablemente mayor del normal, con una probabilidad de éxito inferior a la media. ¡No se olvide de que las negras están jugando casi con un movimiento menos! ¿Qué pueden hacer las blancas contra la Najdorf? Obviamente, muchas cosas. Un concepto extremo es ignorarla y desarrollarse con 6 Ae2, seguido del enroque corto. Anatoli Kárpov, por ejemplo, juega así, con este comentario como lema: “No hay ninguna razón para conceder a las negras esperanza alguna de contrajuego”.

En el otro extremo, las blancas pueden ir de inmediato a por el rey negro, con 6 Ag5 e6 7 f4. Las sub variantes que se derivan de 6 Ag5 son extremadamente complicadas, tácticas, largas, difíciles y cambiantes. De las distintas posibilidades existentes entre ambos extremos se encuentran, entre otras, 6 a4 y 6 f4.

Si exceptuamos las “cuatro jugadas perfectas” antes relacionadas, todas las demás jugadas negras son inferiores. Haré especial mención de 5… e5?!, porque es la favorita de muchos aficionados.

Esta jugada goza de cierta simpatía porque, supongo, les parece buena a algunos: se consigue desplazar al caballo de rey de su privilegiada posición central y el peón de e5 es más activo que en, digamos, e7. Sin embargo, ofrece graves inconvenientes. En primer lugar, las negras debilitan de forma permanente su importante casilla d5, puesto que ya no dispondrá de un peón para controlarla. En segundo lugar, el peón de d en d6 se convierte en un peón retrasado, vulnerable al ataque de las piezas enemigas en la columna de dama. Por otra parte, se ha sentenciado al alfil de rey a una triste y pasiva cadena perpetua. Desde e7 no tendrá radio de acción y su función será puramente la de proteger el peón de d6. Si se fianchetta (es decir, se sitúa en g7), tampoco tendrá buenas perspectivas, porque el peón negro de e5 restringe gravemente su acción. Además, con el alfil en g7, se acentúa la debilidad del peón de d6.

La respuesta más efectiva de las blancas es aprovechar de inmediato el debilitamiento de las casillas claras en la posición enemiga con 6 Ab5+. Después de 6… Cbd7, pueden seguir con 7 Cf5; y después de 6… Ad7, lo mejor es 7 Axd7+ Dxd7 8 Cf3.

Cómo jugar la variante Dragón

Profundizar en una de las variantes más jugadas nos enseñará mucho acerca de la estrategia y de la táctica que se barajan en la Siciliana.

Nuestro punto de partida será la posición que se produce después de 1 e4 c5 2 Cf3 d6 3 d4 cxd4 4 Cxd4 Cf6 5 Cc3 g6.

dragon

Las características más importantes del Dragón, desde ambos puntos de vista (blancas y negras), son las siguientes:

  1. La evidente continuación a 5 … g6 es el fianchetto del alfil de rey, con … Ag7, para ejercer presión a lo largo de la gran diagonal de casillas negras. Dado que las negras estarán listas para enrocar corto tan pronto como hayan jugado … Ag7, el flanco de rey es el lugar lógico para su monarca.
  2. La formación central de peones es favorable a las blancas, ya que su peón de e4 controla más espacio que el negro de d6. Como es habitual en la Siciliana, si las negras consiguen realizar el avance … d5 en buenas condiciones, habrán logrado igualar.
  3. La jugada 5 … g6 ha originado un pequeño pero fundamental debilitamiento en el flanco de rey negro, dado que el peón de g6 puede ahora ser atacado con el avance del peón de h blanco en h5. Esto se traducirá en la apertura de una columna en ese sector, que seguramente será la columna h.
  4. Las blancas tienen la opción de enrocar en cualquier flanco. Por supuesto, el enroque corto es, por definición, más seguro. Sin embargo, el enroque largo es razonablemente seguro a corto plazo, y enrocar en el flanco de dama permite a las blancas mayores perspectivas de ataque contra el enroque enemigo. Los elementos clave de este ataque son la apertura de la columna h y el cambio del alfil de fianchetto, con Ah6.

Pasemos ahora revista a las principales alternativas de la Variante del Dragón y sus alternativas más consistentes. A partir del diagrama anterior, el juego puede transcurrir como sigue:

6 Ae3

Con ambos caballos movilizados, el siguiente paso de las blancas es poner en juego los alfiles. El de dama tiene dos puestos lógicos: g5 y e3. Aunque 6 Ag5 parece bueno a primera vista, el ataque al caballo de rey se desbarata con la sencilla 6 … Ag7. Por otra parte, de ese modo las negras obtienen posibilidades de contrajuego en la poco protegida casilla d4 (es decir, el caballo de rey). Además, 6 Ae3 es un desarrollo de alfil a una casilla flexible, central y protegida, de modo que la jugada no tiene deficiencias. Incluso plantea una pequeña trampa. Si las negras se apresuran a jugar 6 … Cg4?, entonces las blancas juegan 7 Ab5+ !, que gana material tras 7 … Ad7 8 Dxg4.

Las blancas también podrían desarrollar antes su alfil de rey, situándolo tanto en c4 como en e2. No obstante, puesto que ya conocemos la mejor casilla para el alfil de dama, es algo más flexible desarrollar primero esta pieza. Una desviación del juego principal es 6 f4, la Variante Loevenfish. La mejor respuesta de las negras, en tal caso, es 6 … Cc6, pues la posición que resulta de 7 Cxc6 bxc6 8 e5 Cd7! 9 exd6 exd6 es de una aproximada igualdad. El defecto estratégico de la Variante Loevenfish es, como puede verse fácilmente, que la superioridad de las blancas en el centro se ha desintegrado, mientras que la posición negra se mantiene bastante sólida.

6 … Ag7

Dado que ésta es la idea de 5 … g6, no hay ninguna razón para no jugarla de inmediato. No obstante, desde un punto de vista práctico, 6 … Cc6 es equivalente.

7 f3

La introducción del Ataque Yugoslavo, según el cual las blancas proseguirán con Dd2 y enroque largo. La preparatoria del texto sirve para un buen número de funciones: se impide la molesta … Cg4, se asegura firmemente el peón de e4 y, por último, se prepara el potencial avance de flanco g4. El Ataque Yugoslavo es, con mucho, el método más agudo para combatir al Dragón y el más popular en la alta competición.

Totalmente correcta es, por otra parte, la llamada Variante Clásica, en la que las blancas enrocan corto. La posición básica de esta opción se produce después de 7 Ae2 Cc6 8 0-0 0-0. Las blancas no pueden atacar de inmediato el flanco de rey con 9 f4?!, pues en tal caso las negras replican 9 … Db6!, con un ataque evidente al peón de b2 y otro camuflado al caballo de rey blanco (la amenaza es 10 … Cxe4!, que gana un peón). Las negras, por su parte, al haber enrocado, se disponen a jugar 9 … d5, jugada que iguala en caso de 9 f3, 9 h3 ó 9 Rh1, y sólo conduce a una pequeña desventaja tras 9 Dd2.

La secuencia principal discurre así: 9 Cb3 Ae6 10 f4, cuando las negras cuentan con dos métodos para hacer frente al planeado avance enemigo f4-f5. En la vieja Variante Maroczy, las negras jugaban 10 … Ca5, a fin de proseguir con 11 … Ac4, en respuesta a 11 f5 . En la más reciente Variante Tartakower, las negras impiden f5 con 10 … Dc8, con idea de preparar el avance .. . d5 con … Td8. En cualquier caso, las negras pueden esperar, llegado el momento, una igualdad aproximada.

7 … Cc6

Desarrollar el caballo de dama por su mejor casilla es una jugada perfecta.

8 Dd2

Prosigue con el plan de preparar el enroque largo.

8 … 0-0

Aunque está claro que las blancas atacarán en el flanco de rey, el monarca negro estará más seguro en ese flanco que en el centro. Por otro lado, de esta forma se incorpora al juego la torre de rey, con lo que se incrementan las posibilidades de llegar a realizar la ruptura central … d5. El enroque largo no es viable, pues no sólo estaría el rey más expuesto (¡el peón de c ya ha desaparecido del tablero!), sino que, además, las posibilidades temáticas de las negras se encuentran en la columna c, y la presencia del rey en el sector dificultaría considerablemente el contrajuego.

9 Ac4

La jugada nueva y la más frecuente. El alfil se dispone agresivamente, apuntando a la casilla f7 y también al punto d5, donde las negras pretenden realizar su avance liberador. No obstante, la jugada textual también tiene su aspecto negativo, a saber: la situación del alfil desprotegido, que en su momento permitirá a las negras ganar un tiempo o dos que aprovecharán para desarrollar sus propias piezas.

También es factible y buena la vieja 9 0-0-0. Las negras disponen, en tal caso, de la jugada de doble filo 9 … d5!?, cuyo desarrollo normal es 10 exd5 Cxd5 11 Cxc6 bxc6. Los análisis teóricos y el juego práctico han demostrado que las negras no tienen que preocuparse por la pérdida de un peón, después de 12 Cxd5 cxd5 13 Dxd5, pues con 13 … Dc7! obtienen excelentes posibilidades de ataque en las columnas semiabiertas b y c (14 Dxa8?! Af5! es ventajoso para las negras). Las conclusiones magistrales son que las blancas deberían jugar de forma estratégica, con 12 Ad4! e5 13 Ac5 Ce6! 14 Ce4!, que lleva a una posición algo más agradable para las blancas, ya que después de 14 … Te8 15 h4!, siguen disponiendo de perspectivas de ataque en el flanco de rey, mientras que el alfil de rey negro se encuentra “durmiente” y la clavada en la columna d puede resultar molesta.

9 … Ad7!

Así, de repente, parece muy lógica: se desarrolla la última pieza menor que libera la casilla c8 para iniciar el contrajuego con la torre en la columna. Sin embargo, la comunidad ajedrecística necesitó un tiempo considerable (¡más de seis años!) para descubrirla. La explicación es que el alfil de rey blanco inspiraba tanto terror que el jugador sentía que debía tomar medidas inmediatas para neutralizar su acción. Así, las negras ensayaron 9 … Cxd4 10 Axd4 Ae6; 9 … Ca5; 9 … Cd7, seguido de 10 … Cb6 y 11 … Ca5; 9 … a6; 9 … a5, y todas estas tentativas naufragaron. Puesto que nada exótico dio resultado, se tuvo que volver a los fundamentos y, ¡visto y no visto!, las negras comenzaron a obtener buenos resultados. Éste es uno de los mejores ejemplos de cómo una correcta aplicación de los principios básicos de apertura (completar el desarrollo antes de pasar a la acción, importancia de la influencia central, etc.) podían haberle ahorrado a muchos maestros una buena parte de sus sufrimientos.

dragon

10 h4

Los dos aspectos implícitos en la estrategia blanca son el ataque en la columna h y el enroque largo. Probablemente no importe demasiado que las blancas jueguen antes 10 0-0-0 ó 10 h4. Sea como fuere, lo cierto es que en la actualidad la práctica magistral concede preferencia a la aguda jugada textual, ya que no contiene desventajas y somete de inmediato a las negras a un fuerte ataque.

Aunque el alfil de rey siga siendo vulnerable en c4, no hay razón para perder voluntariamente un tiempo retirándolo a b3. Después de 10 Ab3?!, las negras puede iniciar de inmediato una prometedora acción en el flanco de dama, con 10 … Cxd4! 11 Axd4 b5!, para seguir con … a5, lo que conduciría a un contrajuego que equilibraría las posibilidades para las negras, pues el alfil de rey blanco ocupa una posición precaria. Recuerde: no debe perder tiempo con retiradas innecesarias cuando la posición requiere un juego agudo por ambas partes.

La textual les dice a las negras, sin la menor ambigüedad, que se preparen para afrontar un ataque directo y agudo contra su rey. ¿Cómo deberían responder? Aquí hay dos tratamientos posibles:

  1. contraatacar inmediatamente en el flanco de dama, y
  2. tratar de combinar el ataque con la defensa.

10 … h5

La práctica magistral, a comienzos de los ochenta, le ha concedido preferencia al enfoque según el cual las negras deben tratar de frenar el ataque blanco a lo largo de la columna h. La textual sirve precisamente para ese fin, pero a un precio claro y evidente: un debilitamiento fundamental en la formación de peones del flanco de rey. Por otra parte, las negras han diferido un tiempo sus esfuerzos por crear contrajuego.


El otro plan posible es iniciar un inmediato contraataque. Puesto que las sub variantes agudas, tácticas pueden ganar o perder crédito, las alternativas con un “contraataque inmediato” pueden reaparecer en la práctica magistral en cualquier momento. Una variante de ese tipo queda bien ilustrada por el curso de la partida Anatoli Kárpov - Víktor Korchnói; 2ª partida de la final del Torneo de Candidatos, Moscú (Rusia), 1974:

10 … Tc8 (amenaza ganar material con 11 … Cxd4) 11 Ab3 Ce5 (buscando de inmediato el contrajuego en la columna e) 12 0-0-0 Cc4 13 Axc4 (la necesidad de esta captura muestra el principal inconveniente estratégico de 9 Ac4: el alfil de rey blanco ha movido dos veces para terminar cambiándose por el caballo negro en una casilla que controlaba igual de bien desde f1) 13 … Txc4 14 h5! (en relación con la preparatoria 14 g4, las blancas se ahorran uno o dos tiempos en la apertura de la columna h mediante el sacrificio del peón de esa columna) 14 … Cxh5 15 g4 Cf6 16 Cde2!

Una jugada polivalente:

  1. el caballo de c3 queda salvaguardado, dificultando así el posible contrajuego de las negras con el característico sacrificio … Txc3;
  2. el caballo puede jugar a g3 o f4 a efectos ofensivos;
  3. se amenaza Ah6.

La inmediata 16 Ah6?! permitía 16 … Cxe4! 17 De3 Txc3!, y las negras tienen contrajuego suficiente.

Siguió 16 … Da5 (¡contraataque!) 17 Ah6 (para cambiar el valioso alfil fianchettado de las negras) 17 … Axh6 18 Dxh6 Tfc8 (¡contraataque!) 19 Td3! (previene, de nuevo, el contrajuego resultante de un sacrificio de calidad en c3; las negras deberían ahora anular el ataque blanco con 19 … Dd8 20 g5 Ch5 21 Cg3 Df8, después de lo cual las blancas recuperarían el peón y mantendrán una pequeña ventaja en el final) 19 … T4c5? 20 g5!! Txg5 (forzado) 21 Td5!! (Las jugadas 20 y 21 de las blancas forman, juntas, un brillante concepto para atacar el punto débil de las negras: h7; las negras están perdidas) 21 … Txd5 22 Cxd5 Te8 23 C2f4! Ac6 24 e5!! Axd5 (la poderosa jugada 24 blanca impide el jaque en g5 de la dama negra en la siguiente variante: 24 … dxe5 25 Cxf6+ exf6 26 Ch5! gxh5 27 Tg1+) 25 exf6 dxf6 26 Dxh7+ Rf8 27 Dh8+ y las negras se rindieron, ya que después de 27 … Re7 28 Cxd5+ Dxd5 29 Te1+ perderían abundante material.


11 0-0-0

Como las negras han detenido las perspectivas de un ataque inmediato, lo mejor que pueden hacer las blancas es completar el desarrollo del ala de dama mediante el enroque.

11 … Tc8 12 Ab3

La amenaza 12 … Cxd4 fuerza la retirada del alfil.

12 … Ce5

La posición crítica en esta sub variante. Las negras se disponen a iniciar su juego en la columna c con 13 … Cc4, mientras el ataque blanco parece parado. Aquí deben considerarse las posibles opciones para las blancas:

  1. Fuerza bruta. Las blancas juegan 13 g4?! La posición negra es, sin embargo, lo bastante válida, y después de 13 … hxg4 14 h5 Cxh5 15 Ah6 e6!, tienen razones de peso para pensar que podrán capear con éxito el ataque enemigo.
  2. Preparación tranquila. Las blancas juegan 13 Rbl. En tal caso, las negras logran una aproximada igualdad después de la temática 13 … Cc4 14 Axc4 Txc4 15 Cb3 Dc7.
  3. Cambio estratégico. Las blancas juegan 13 Ah6. Aunque el cambio de alfiles de casillas negras favorece estratégicamente a las blancas, las negras disponen del siguiente método para lograr un contrajuego pleno: 13 … Axh6! 14 Dxh6 Txc3! 15 bxc3 Da5 16 Rb2 Tc8. La debilitada posición del rey blanco y la deficiente estructura de peones conceden a las negras una total compensación por la calidad.

Puesto que las blancas deben hacer algo, aunque no disponen de una maniobra forzada, la mejor jugada es:

13 Ag5!

Un cambio de plan creativo. Las blancas no pueden conseguir nada inmediato contra el flanco de rey, aunque las debilidades de las negras les conceden allí perspectivas a largo plazo. Por consiguiente, las blancas se disponen a emprender acciones en el centro. Las negras no pueden expulsar el molesto alfil con 13 … Ch7?!, dado que la mala colocación del caballo significa que después de 14 Ah6! Axh6 15 Dxh6, el sacrificio de calidad 15 … Txc3 ya no les reporta a las negras una compensación suficiente.

13 … Tc5!

Las negras ya están preparadas para empezar, con 14 … b5, el contrajuego, de paso que refuerzan sus casillas centrales, en especial e5. La fuerza latente de 13 Ag5 hace que no sea posible para las negras realizar planes más convencionales en condiciones satisfactorias. Así, 13 … Da5?! se contesta con 14 Rb1!, y las blancas amenazan ya 15 Axf6! Axf6 16 Cd5, que alteraría la estructura de peones negros. Si 13 … Cc4?!, entonces 14 Axc4! Txc4 15 Cb3!, y las blancas amenazan la molesta 16 e5!, dado que 16 … dxe5 acarrearía la pérdida de una pieza tras 17 Axf6!

De aquí en adelante, seguiremos la partida Anatoli Kárpov - Gennadi Sosonko; 1ª ronda del Torneo de Tilburgo (Países Bajos), 1979:

dragon

14 Thel!?

Dado que las perspectivas inmediatas de las blancas están vinculadas al avance central e5, tratan de realizarlo con la mayor fuerza posible. Menos efectiva es la veloz 14 f4, pues tras 14 … Cc4 15 Dd3 b5 16 e5, las negras obtienen un excelente contrajuego con 16 … Db6! Nótese que las blancas no pueden ganar pieza con 17 exf6, ya que tras 17 … exf6 su alfil de dama queda atrapado.

14 … b5

Las negras inician su contrajuego.

15 f4

Ahora todo está dispuesto para efectuar el avance e5 y no es tiempo de indecisiones.

15 … Cc4 16 Axc4 bxc4?

Las negras esperan lograr contrajuego a lo largo de la columna b, pero no tendrán tiempo suficiente. En consecuencia, lo correcto y necesario es 16 … Txc4, cuando, tras 17 e5, las negras pueden replicar con 17 … b4 18 exf6 exf6! Por supuesto, las posibilidades concretas pueden resultar excesivamenté complicadas, como es habitual en el Ataque Yugoslavo contra el Dragón.

17 Axf6!!

Jugando con un gran conocimiento de la posición. Como demuestra la nota a la jugada 14 de las blancas, el alfil de dama es vulnerable en g5 y, por tanto, las blancas deciden cambiarlo. Después de la rutinaria 17 e5?!, las negras obtendrían un muy fuerte ataque con 17 … Db6! 18 exf6 Tb8. Tras la textual, en cambio, 17 … exf6 encerraría el alfil de rey negro, el peón de dama quedaría indefenso, y las blancas lograrían una gran ventaja tanto con 18 Cf3 como con 18 f5.

17 … Axf6 18 e5! Ag7

No hay alternativa, ya que si 18 … dxe5?, 19 Cf3!, y si 18 … Axh4?, 19 Th1, continuaciones ambas totalmente insatisfactorias para las negras.

19 e6!

Observe cómo el avance central sirve, en última instancia, para debilitar el flanco de rey negro.

19 … Ac8 20 exf7+ Txf7 21 Ce6 Axe6 22 Txe6 Da5!?

Busca todo el contrajuego posible, dadas las circunstancias. Si las blancas se precipitan, con 23 Txg6?!, entonces tras 23 … Rh7!, las negras tendrían una posición aceptable, puesto que 24 Tg5 Axc3 fuerza 25 Dxc3, con un final igualado.

23 De3!

Incrementa la presión sobre la posición negra y le da a su rey una casilla de escape por d2.

23 … Axc3

Las posibilidades de ataque derivadas de la textual no son suficientes para compensar el mortal debilitamiento de su rey. Sin embargo, aun con la ligeramente mejor 23 … Af6, las negras no podrían resolver los problemas que les plantearía 24 Ce4!

24 bxc3 Dxa2 25 Txg6+ Rf8 26 De4!

La dama, desde el centro, amenaza 27 Da8+ y también está lista para apuntar al flanco de rey.

26 … Da6 27 Td5!

Cambiando un par de torres, las blancas podrán penetrar en la posición negra con efectos decisivos. La elegante refutación a 27 … Dc6 es 28 Txc5!

27 … Tf6 28 Txc5 Txg6 29 Txh5 d5 30 Txd5

Las negras se rindieron. Tienen dos peones menos y siguen en peligro de recibir mate.

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