Defensa Ortodoxa

La Defensa Ortodoxa se caracteriza por las jugadas: 1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 Cf6 4.Ag5 Ae7 5.e3 O-O 6.Cf3 Cbd7

2 … e6

El principal objetivo de 1 … d5 es controlar las importantes casillas centrales d5 y e4. La segunda jugada negra debe ser coherente con ese plan. Por consiguiente, es totalmente errónea -aunque muy frecuente en partidas de aficionados- 2 … Cf6?, ya que después de 3 cxd5 la influencia de las negras en el centro ha desaparecido y las blancas pronto ejercerán una gran superioridad central y estratégica.

Para fortificar d5 las negras deben jugar bien 2 … e6, bien 2 … c6. La más habitual es 2 … e6, que conduce a variantes de la llamada Defensa Ortodoxa en el Gambito de Dama Rehusado. La jugada tiene la evidente ventaja de favorecer el desarrollo del flanco de rey y el enroque. Tiene, sin embargo, una desventaja estratégica: deja encerrado el alfil de dama.

La lógica inherente a 2 … c6 (la Defensa Eslava) es que se apoya d5, y queda abierta la diagonal del alfil de dama. Sin embargo, también tiene un pequeño inconveniente: después de 3 Cc3 Cf6 4 Cf3, ¿cómo desarrollarán las negras el alfil de rey? Si ahora 4 … e6, el alfil de dama de nuevo quedará encerrado, mientras que 4 … g6 conduce a una variante pasiva de la Defensa Gruenfeld (1 d4 Cf6 2 c4 g6 3 Cc3 d5). El desarrollo del alfil de dama, con 4 … Af5, aunque puede parecer lógico, lamentablemente ocasiona problemas para la defensa del flanco de dama después de 5 cxd5! cxd5 6 Db3! De modo que las negras no tienen nada mejor que entregar el centro con 4 … dxc4.

El factor que justifica esta decisión para las negras es que las blancas no pueden recuperar de forma natural el peón, con las deseables 5 e3 ó 5 e4, porque las circunstancias han cambiado, y ahora las negras pueden jugar 5 … b5 con fundamento. Por consiguiente, las blancas deben impedir esa jugada con 5 a4, pero este avance tiene dos inconvenientes: la pérdida de un tiempo y el debilitamiento permanente de la casilla b4. Estos factores permiten a las negras construir una posición satisfactoria como sigue: 5 … Af5 (para controlar e4) 6 e3 e6 (para desarrollar el flanco de rey) 7 Axc4 Ab4 (para desarrollar el flanco de rey y controlar indirectamente e4) 8 0-0 0-0 9 De2 Cbd7 (se completa el desarrollo de las piezas menores).

GDR defensa Eslava

Ésta es la posición clave de la Defensa Eslava. Las blancas tienen ventaja en el centro y pueden incrementarla con 10 e4 Ag6. Con todo, la posición de las negras es muy sólida y sus piezas menores están bien desarrolladas. Así, en última instancia, la desventaja de las negras es mínima.

3 Cc3

Desde el punto de vista de los principios estratégicos, la continuación más lógica. El caballo de dama se desarrolla por su casilla ideal, desde donde ataca d5 y protege e4. Desde un punto de vista práctico, 3 Cf3 es más o menos equivalente. No obstante, se considera un poco más precisa 3 Cc3 porque presiona en el peón de d negro y les da a las blancas una mayor flexibilidad a corto plazo. 3 Cc3 es importante en todos los planes blancos, mientras que el desarrollo del caballo de rey podría diferirse en algunas variantes.

3 … Cf6

Una jugada perfecta en todos los aspectos. El caballo de rey se moviliza por su casilla ideal, protege d5 y da paso a un enroque rápido.

Hay otras dos posibilidades que a menudo se encuentran en el ajedrez magistral. La primera es 3 … Ae7, una forma moderna de impedir la inmediata Ag5 de las blancas que, sin embargo, sólo tiene un carácter independiente si las blancas pretenden jugar la Variante del Cambio (cxd5 en la 3ª, 4ª o 5ª jugada).

La segunda alternativa de las negras es 3 … c5, que conduce a la Defensa Tarrasch en el Gambito de Dama Rehusado. A cambio de un peón de dama aislado, las negras obtienen un juego libre de piezas y buena presencia central. La popularidad de la Defensa Tarrasch ha sufrido muchos altibajos, y actualmente ha vuelto a experimentar un auge. Entre los campeones mundiales, Borís Spasski solía jugarla. La variante principal se produce después de 4 cxd5 exd5 5 Cf3 Cc6 6 g3! Cf6 7 Ag2 Ae7 8 0-0 0-0.

GDR defensa Tarrasch

Las blancas han desarrollado su alfil de rey de forma tal que apunta al peón de dama aislado de las negras, es decir, d5. Las jugadas normales de las blancas son ahora 9 dxc5 y 9 Ag5, y con cualquiera de ellas pueden esperar una pequeña ventaja. Por otra parte, el desarrollo de las negras es correcto y sus perspectivas no son peores que en otras defensas contra el Gambito de Dama.

4 Cf3

Desarrollar el caballo rey por su mejor casilla cumple tres objetivos de apertura. Igualmente buena es 4 Ag5, que, tras 4 … Ae7 5 Cf3, conduce a la variante principal.

Las blancas también pueden optar por un plan radicalmente distinto, la llamada Variante del Cambio: 4 cxd5 exd5 5 Ag5 Ae7 6 e3 0-0 (6 … Af5? falla por 7 Db3!) 7 Ad3. Aunque la tensión central ha sido resuelta, las blancas mantienen cierto número de pequeñas ventajas:

  1. con el cambio del peón de c por el peón de e las blancas tienen mayor influencia en el centro;
  2. el alfil de rey blanco es más activo que el alfil de dama negro;
  3. las blancas tienen perspectivas de ataque contra el flanco de dama negro, a lo largo de la columna e (si las negras juegan … c6, las blancas atacarán ese punto con b4, seguido de b5: el llamado “ataque de las minorías”).

En general, este orden de jugadas en la Variante del Cambio les concede a las blancas una cómoda ventaja de apertura. No obstante, el juego adopta un carácter “más seco” que en la variante principal, de modo que no es del gusto de todos.

4 … Ae7

La jugada tipo. Las negras se anticipan a la clavada blanca 5 Ag5 y se disponen a enrocar. También son posibles otros tres planes sensiblemente distintos. Con 4 … Ab4 las negras entran en la Variante Ragozin, un híbrido entre el Gambito de Dama Rehusado y la Defensa Nimzoindia (1 d4 Cf6 2 c4 e6 3 Cc3 Ab4 ). A comienzos de su carrera ésta fue la defensa favorita de Fischer, aunque sólo consiguió resultados mediocres con ella. Normalmente, mezclar dos sistemas suele conducir a una indigestión, como también es el caso aquí, después de 5 Ag5 h6 6 Axf6 Dxf6 7 e3 0-0 8 Tcl, cuando las blancas tienen mejores perspectivas de lograr una ventaja duradera que en las variantes principales, sobre todo porque el alfil de rey negro no hace gran cosa en b4.

Las otras dos opciones de las negras están relacionadas con el avance del peón de c. Después de 4 … c5 5 cxd5 Cxd5 (5 … exd5 traspone a la Defensa Tarrasch), se alcanza la Variante Semi-Tarrasch. A diferencia de la Tarrasch propiamente dicha, las negras no tendrán que preocuparse por un peón de dama aislado pero, por otra parte, ejercerán menos influencia central. Las blancas pueden explotar este factor bien con la aguda 6 e4, bien con la más modesta 6 e3 y, en cualquier caso, mantienen posibilidades ligeramente superiores.

Más complicada de lo que parece es la de aspecto pasivo 4 … c6, cuya clave táctica reside en el hecho de que tras la “normal” 5 Ag5, las negras pueden capturar y mantener el peón de c4. Esta alternativa es conocida como Variante Botvínnik y conduce a tremendas complicaciones después de 5 … dxc4 6 e4 b5! 7 e5 h6 8 Ah4 g5. La teoría ajedrecística aún no ha aportado una respuesta definitiva acerca del valor de las sub variantes que en ella se producen. Por otro lado, cuando las blancas juegan la estratégica 1 d4, están buscando una partida más tranquila de la que surge en la Variante Botvínnik. En consecuencia, las blancas normalmente responden con la modesta 5 e3, y se encierran al alfil de dama. Esto plantea la Variante Merano, cuya secuencia principal es: 5 … Cbd7 6 Ad3 dxc4 7 Axc4 b5 8 Ad3. Ahora las negras juegan ora 8 … a6, ora 8 … Ab7, con idea en ambos casos de seguir con un rápido … b5. Por supuesto, las blancas conservan una cierta preponderancia central tras 9 e4, con la ligera ventaja habitual.

5 Ag5

El alfil de dama se desarrolla a una casilla activa y el ataque al caballo significa un incremento indirecto de la presión sobre d5. No es tan habitual, pero sí perfectamente viable, 5 Af4. Es prematura, en cambio, la inmediata tentativa de desarrollar el flanco de rey, con 5 e3?!, ya que tal avance encerraría innecesariamente el alfil de dama.

Nótese también que la tentativa de entrar ahora en la Variante del Cambio no reporta ventaja alguna. Después de 5 cxd5 exd5 6 Ag5 c6! 7 e3 (o bien 7 Dc2 g6!, seguido de 8 … Af5) 7 … Af5, el alfil de dama negro está bien desarrollado y eso es suficiente para igualar el juego.

5 … 0-0!

¡Sí! El enroque rápido es una de las metas importantes en la apertura y es más urgente para las negras que para las blancas. No hay razón alguna para no completar el desarrollo del flanco de rey con el enroque. No tiene sentido la pasiva 5 … c6, dado que el peón de d5 está suficientemente protegido, y es previsible que en algún momento las negras necesiten agredir el peón blanco de d4 con … c5. Como es obvio, realizando este avance de una sola vez, se ahorra un tiempo.

6 e3

Con el alfil de dama blanco ahora desarrollado, resulta correcto completar el desarrollo del flanco de rey. En este momento la textual no ofrece inconveniente alguno.

6 … h6

La jugada más popular. Las negras debilitan ligeramente el entorno del rey; pero la naturaleza cerrada de la posición y el hecho de que las blancas piensan enrocar corto hacen que no resulte fácil explotar ese debilitamiento. Las negras tampoco tienen por qué temer 7 Axf6 Axf6, ya que están en condiciones de proteger rápidamente d5.

Desde un punto de vista positivo, 6 … h6 tiene dos virtudes:

  1. el peón de h deja de ser vulnerable a un eventual ataque del tren Dc2 y Ad3; y
  2. el alfil de dama blanco es obligado a declarar sus intenciones.

La alternativa más probada en la alta competición es la “clásica” 6 … Cbd7, que inicia un plan correcto pero un tanto pasivo, con el que las negras pretenden conseguir una eventual igualdad. La secuencia principal es 7 Tcl c6 8 Ad3 dxc4 9 Axc4 Cd5. Con este particular enfoque, es más fácil para las negras forzar cambios de piezas si el alfil de dama blanco se encuentra en g5 y, por tanto, en este caso no resulta ventajoso haber movido … h6.

7 Ah4

GDR principal

Es coherente tratar de mantener la “semiclavada” establecida con 5 Ag5.

Esta posición constituye el punto de partida de diversas variantes posibles en la Defensa Ortodoxa del Gambito de Dama Rehusado. Una comparación del desarrollo de ambos bandos permite la siguiente evaluación: las blancas, como consecuencia de tener su peón de c en c4, ejercen mayor influencia en el centro, y sus tres piezas menores movilizadas presionan importantes casillas centrales. El desarrollo del flanco de rey blanco se ha retrasado, pero el carácter cerrado de la posición significa que el rey no se encuentra en peligro inmediato. Las negras, por su parte, han completado el desarrollo de su flanco de rey, y éste se encuentra a salvo, puesto que ha enrocado. Por otra parte, su bastión central de d5 está seguro.

El plan de las blancas, a corto plazo, es claro: deben completar el desarrollo del flanco de rey. ¿Qué deberían hacer las negras mientras tanto? En este momento disponen de tres planteamientos razonables:

1. La maniobra liberadora de Lasker: 7 … Ce4.

La posición negra es un tanto restringida, por supuesto, y la técnica tipo para liberar posiciones restringidas consiste en cambiar piezas. La textual cumple con ese propósito después de las jugadas habituales 8 Axe7 Dxe7 9 cxd5 Cxc3 10 bxc3 exd5. Sin embargo, estos cambios han subrayado el dominio central de las blancas, puesto que su peón de b se ha convertido en otro de c. Este factor le permite a las blancas obtener una pequeña ventaja, del modo siguiente: 11 Db3! Td8 12 c4! dxc4 13 Axc4 Cc614 Ae2. Cambien o no damas las negras, las blancas enrocarán corto y su preponderancia en el centro les garantizará posibilidades algo mejores.

2. El desarrollo clásico 7 … Cbd7.

Ahora, después de 8 Tc1 c6 9 Ad3 dxc4 10 Axc4, no es eficaz 10 … Cd5!?, ya que tras 11 Ag3!, las negras no tienen compensación por el hecho de haber disminuido su influencia central. Sin embargo, la aguda 10 … b5!? 11 Ad3 a6, con la que las negras se disponen a atacar el centro blanco con … e5 (por ejemplo: 12 0-0 e5), otorga a las negras buenas perspectivas de lograr una eventual igualdad.

3. La jugada de Tartakower, 7 … b6.

Ésta será nuestra jugada principal.

Otras jugadas de las negras o no son recomendables, o son directamente malas. Así, 7 … Ch5? pierde un peón tras 8 Axe7 Dxe7 9 cxd5, mientras que 7 … e5?! acarrea un peón de d aislado y vulnerable, después de 8 cxd5 exd5 9 dxc5.

Variante Clásica

Nuestro punto de partida será la posición que se produce después de la séptima jugada blanca: 1 d4 d5 2 c4 e6 3 Cc3 Cf6 4 Cf3 Ae7 5 Ag5 0-0 6 e3 h6 7 Ah4.

GDR principal

¿Qué está bien y qué no lo está en la posición negra? Bueno, las negras tienen el rey a cubierto en el enroque, el flanco de rey está bien desarrollado, no tienen debilidades perceptibles y su influencia central es buena. El único y verdadero problema estratégico de las negras es que el alfil de dama carece de escaques. El peón de e6 lo encierra y, a menos que las blancas jueguen voluntariamente cxd5 (lo que permitiría a las negras retomar con … exd5), puede preverse que el alfil de dama permanecerá encerrado durante un tiempo considerable. Durante el torneo internacional de Londres de 1922, el gran maestro franco-polaco Savielly Tartakower puso sobre el tapete una idea acerca de cómo activar el alfil de dama, y lo fianchettó de inmediato. En su partida contra Capablanca jugó:

7 … b6

La idea de las negras es, además de completamente correcta, de una sencillez aplastante: proseguirán con la lógica 8 … Ab7 y el que se suponía problema permanente del alfil de dama ¡ha quedado resuelto de inmediato! Desde su introducción, la Variante Tartakower ha sido el sistema más popular de las negras, dentro de la Ortodoxa, para defenderse contra el Gambito de Dama. Entre los campeones del mundo que la han empleado con éxito se encuentran Borís Spasski, Robert James Fischer y Anatoli Kárpov. El especial valor práctico de la Variante Tartakower es que combina la corrección estratégica con una posición desequilibrada. Esto significa que las negras no sólo tienen excelentes perspectivas de igualar, sino que, si las blancas no juegan correctamente, éstas pueden quedarse con la peor parte de la posición.

Si las blancas no hacen nada al respecto -es decir, si desdeñan el plan negro- sus posibilidades de lograr ventaja de apertura serán prácticamente nulas. Esto quedó bien demostrado en la partida Víktor Korchnói - Anatoli Kárpov; 1ª partida del Campeonato del Mundo, Baguio (Filipinas), 18 de julio de 1978: 8 Tel Ab7 9 Ad3 dxc4 10 Axc4 Cbd7 11 0-0 e5 12 dxc5 Cxc5 13 De2 a6! 14 Tfd1 De8! 15 a3 Cfe4! 16 Cxe4 Cxe4 17 Axe7 Dxe7 18 Cd4 Tfc8! Tablas. La posición de peones es casi simétrica y las posibilidades están igualadas.

Por consiguiente, para conseguir ventaja las blancas tendrán que oponerse al plan de las negras, pero ¿cómo?

8 cxd5

El único defecto estratégico de 7 … b6 es el ligero, pero permanente debilitamiento de la casilla c6. La idea del cambio textual consiste precisamente en explotar ese factor, organizando presión en la columna c contra el flanco de dama negro.

Existe otro enfoque sofisticado para explotar la debilidad de c6. Su creador es Víktor Korchnói y consiste en el plan 8 Axf6!? Axf6 9 cxd5 exd5. Puede concluirse que las blancas se hubieran ahorrado un tiempo jugando de inmediato 7 Axf6, pero esa pérdida de tiempo queda sobradamente compensada por la creación de la debilidad de c6. Aunque las negras se quedan con la pareja de alfiles, esto no es una ventaja tangible puesto que la compacta estructura de peones contrarios hace que la posición blanca no ofrezca puntos vulnerables. Por otra parte, los ágiles caballos blancos pueden maniobrar para atacar el peón negro de d5, lo que forzará el avance … c6 y, con ello, se acenturará la debilidad de este peón. Las blancas tratarán entonces de atacarlo por la columna e, o de abrir el centro a su favor, con e4. Desde que se planteó la idea de Korchnói, se han producido pocas mejoras en la ejecución del plan blanco. Las blancas a menudo juegan 8 Ae2, o primero 8 Db3, para inducir a las negras a jugar 8 … Ab7. De esta forma, se le niega al alfil negro la posibilidad de un emplazamiento potencialmente más útil en e6.

Para una apreciación general de la estrategia blanca, es un buen ejemplo la partida Anatoli Kárpov- Borís Spasski; 11ª partida de la Semifinal del Torneo de Candidatos, San Petersburgo (Rusia), 1974: 8 Ae2 Ab7 9 Axf6 Axf6 10 cxd5 exd5 (10 … Axd5 daría a las blancas una gran superioridad en el centro) 11 0-0 Dd6 12 Tc1 a6 13 a3 Cd7 14 b4 b5 15 Ce1 (con 15 Cd2! y 16 Cb3, las blancas conservarían una pequeña ventaja) 15 … c6 16 Cd3 Cb6? (16 … a5! iguala) 17 a4! Ad8 18 Cc5 Ac8 19 a5 Ac7 20 g3 Cc4 21 e4! Ah3 22 Te1 dxe4 23 C3xe4 Dg6 24 Ah5! Dh7 25 Df3 f5? (se requería 25 … Df5 con propósitos defensivos) 26 Cc3 g6 27 Dxc6 gxh5 28 Cd5 f4 29 Te7 Df5 30 Txc7 Tae8 31 Dxh6 Tf7 32 Txf7 Rxf7 33 Dxf4 Te2 34 Dc7+ Rf8 35 Cf4. Las negras se rindieron.

8 … Cxd5!

Es imperativo cambiar un par de piezas menores, lo que facilitará considerablemente la tarea defensiva de las negras. Es inferior 8 … exd5?! (como jugó Tartakower en 1922), puesto que tras 9 Ad3! las negras no tienen compensación por su flanco de dama debilitado.

Tanto si las negras juegan ahora 9 … Ab7 como 9 … Ae6, las blancas disfrutan de excelentes perspectivas a lo largo de la columna e, con un oportuno salto Ce5.

9 Axe7

Después de 9 Ag3 Ab7!, el alfil alcanza la deseada gran diagonal, y las negras no tendrán mayores problemas para igualar.

9 … Dxe7

La única captura correcta. Si 9 … Cxc3?, 10 Axd8 Cxd1 11 Ae7 Te8 12 Aa3, y el caballo queda atrapado; mientras que 9 … Cxe7?! sitúa el caballo en una posición inactiva, y concede a las blancas una clara superioridad central después de, por ejemplo, 10 Ae2 Ab7 11 0-0 Cd7 12 Da4 a6 13 Tfd1.

10 Cxd5!

Es absolutamente necesario crearles a las negras una debilidad permanente. Después de la rutinaria 10 Ad3, las negras están bien (10 … Ab7).

10 exd5

GDR principal

Una posición crítica para la evaluación global de la Variante Tartakower. Las negras hace tiempo que han completado el desarrollo del flanco de rey, y si consiguen hacer lo mismo con el flanco de dama, pueden asegurarse una total igualdad. Si las blancas prosiguen de forma imprecisa, la posición puede volverse contra ellas. Presenciemos el curso de la partida Mario Bertok - Robert Fischer; 22ª ronda del Torneo Interzonal de Estocolmo (Suecia), 4 de marzo de 1962: 11 Ae2 Ae6! 12 0-0 c5 13 dxc5? (13 Ce5 mantiene la igualdad) 13 … bxc5 14 Da4 Db7! 15 Da3 Cd7 16 Ce1 a5 17 Cd3 c4 18 Cf4 Tfb8, y la presión en la columna b les concede a las negras cierta ventaja. Fischer consiguió ganar después de 19 Tab1? (era preciso jugar 19 Cxe6 fxe6 20 Ag4 Ta6 21 b3!) 19 … Af5! 20 Tbd1 Cf6 21 Td2 g5! 22 Cxd5 Cxd5 23 Axc4 Ae6 24 Tfd1?! Cxe3! 25 Dxe3 Axc4 26 h4 Te8 27 Dg3 De7 28 b3 Ae6 29 f4 g4 30 h5 Dc5+ 31 Tf2 Af5. Las blancas abandonaron.

11 Tc1!

Ejerce una inmediata presión contra el debilitado flanco de dama negro. Las blancas no deben temer a 11 … Db4+?, pues tras 12 Dd2 Dxd2+ 13 Rxd2!, el rey se encuentra absolutamente seguro en el centro y la presión en la columna c es casi insostenible.

11 … Ae6

Para resolver los problemas del flanco de dama, las negras tendrán que jugar lo antes posible … c5, y para ello deben tener protegido su peón de d5. El alfil de dama está mejor situado en e6 que en b7 por dos razones:

  1. la diagonal c8-h3 está abierta, mientras que la gran diagonal a8-h1 está bloqueada por el peón de d5; y
  2. la dama negra podrá hacer buen uso de la casilla b7.

12 Da4!?

Las blancas ven que no pueden evitar el inminente avance … c5, de modo que intentan crearse juego contra el peón de c para cuando éste alcance la quinta fila. La textual es una idea del gran maestro Salo Flohr y, desde su introducción a comienzos de los años treinta, ha constituido la maniobra principal en la Variante Tartakower.

No obstante, la maniobra de la dama requiere tiempo y, una vez que se sitúe en la planeada casilla a3, no puede decirse que quede bien situada. Por lo tanto, la jugada de desarrollo 12 Ad3!, aunque menos popular, parece la única que conduce a la pequeña ventaja de apertura que las blancas esperan, con toda razón, obtener en el Gambito de Dama Rehusado. Una continuación lógica, en este caso, podría ser: 12 … c5 13 dxc5 dxc5 14 0-0 Cd7 15 e4! dxe4 16 Axe4 Tab8 17 b3 Tfc8 18 Te1, con una formación superior de peones en el flanco de dama y una más activa disposición de piezas que les conceden a las blancas unas perspectivas ligeramente superiores en el medio juego.

12 … c5

Dado que ésta es la única forma con que cuentan las negras para liberar su posición, no hay razón alguna para no efectuar este avance ahora.

13 Da3

La idea subyacente en la jugada anterior de las blancas. Dado que el peón de c5 está clavado, las blancas ejercen una fuerte presión contra éste, lo que requiere un juego exacto por parte de las negras. La textual es mucho más flexible que 13 dxc5 bxc5 14 Da3.

13 … Tc8

La única forma satisfactoria de proteger el peón. Después de 13 … Cd7?! 14 Aa6, las negras tendrían problemas en el flanco de dama.

Seguiremos, a partir de ahora, el desarrollo de la partida Robert Fischer - Borís Spasski; 6ª partida del Campeonato del Mundo, Reikiavik (Islandia), 23 de julio de 1972:

14 Ab5!?

GDR principal

Un plan interesante, aunque muy de doble filo. Las blancas tratan de dificultar el desarrollo ulterior de las negras que deben completar la movilización de su flanco de dama; pero se exponen a que el alfil quede atrapado en una incómoda situación. Más seguro es 14 Ae2, después de lo cual la mejor idea para las negras es proceder a un reagrupamiento, con 14 … Db7!, que llevaría a una igualdad aproximada tras 15 dxc5 bxc5 16 0-0 Db6 17 Tc3 Cd7 18 Tfc1 Tcb8.

14 … a6?!

Una grave pérdida de tiempo, ya que no amenaza nada. También aquí el plan más efectivo es 14 … Db7!, y después de 15 dxc5 bxc5 16 Txc5 Txc5 17 Dxc5 Ca6! 18 Axa6 Dxa6, la ventaja negra en desarrollo compensa de sobra el peón entregado, de modo que las blancas deberán buscar las tablas con 19 Da3 Dc4 20 Dc3.

15 dxc5! bxc5

15 … Txc5?! se contestaría sencillamente con 16 0-0, con lo que se pararían las amenazas negras y se conservaría una formación de peones superior.

16 0-0 Ta7?!

La torre no queda aquí bien situada. Era mejor expulsar el alfil con 16 … Db7, o incluso 16 … Da7.

17 Ae2 Cd7?!

La negras se crean otra molesta clavada. El mal menor es 17 … c4 aunque, por supuesto, con ello se le cede al caballo blanco una magnífica casilla en d4.

18 Cd4!

Esta jugada hace que les resulte muy difícil a las negras hallar un plan satisfactorio. Si, por ejemplo, 18 … Cf6, entonces 19 Cb3! Cd7 20 Tc3!, seguido de 21 Tfcl, con una fortísima presión contra el peón de c5. A pesar de todo, la secuencia mencionada hubiera sido mejor para las negras que lo que sucede en la partida.

18 … Df8?

Desclava la dama, pero después de …

19 Cxe6! fxe6 20 e4!

… el desorden de la posición negra es alarmante.

20 … d4?

Es magnífico contar con un peón pasado protegido … ¡en el final! Aquí sólo conduce a dislocar del todo la posición negra, puesto que las piezas blancas -en particular el alfil- conseguirán ahora líneas abiertas contra el rey negro.

21 f4! De7 22 e5 Tb8 23 Ac4 Rh8 24 Dh3!

Fischer es un virtuoso jugando en ambos flancos. Después de 24 … Txb2 25 Axe6, el avance de los peones blancos de e y f resultaría decisivo. En cualquier caso, lo que sucede en la partida no es mejor para las negras.

24 … Cf8 25 b3! a5 26 f5! exf5 27 Txf5 Ch7 28 Tcfl Dd8 29 Dg3 Te7 30 h4

Se le quita la casilla g5 al caballo negro.

30 … Tbb7 31 e6!

Habilita el potencial desplazamiento de la dama blanca a e5.

31 … Tbc7 32 De5 De8 33 a4

Aquí y en las jugadas siguientes, Fischer se toma su tiempo para demostrar la patente indefensión de la posición negra.

33 … Dd8 34 T1f2 De8 35 T2f3 Dd8 36 Ad3 De8 37 De4!

El comienzo del fin. La amenaza es 38 Tf8+! Por ejemplo: 37 … Txe6 38 Tf8+! Cxf8 39 Txf8+ Dxf8 40 Dh7++.

37 … Cf6 38 Txf6!

GDR principal

Desnudar el flanco de rey negro conduce a un rápido desenlace.

38 … gxf6 39 Txf6 Rg8 40 Ac4 Rh8 41 Df4. Las negras se rindieron.

La amenaza es 42 Tf8+, y si 41 … Rg8, 42 Dxh6 deja a las negras indefensas ante 43 Tg6+ Tg7 44 e7+.

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