Las piezas de Ajedrez

Cómo se colocan las piezas de ajedrez?

El siguiente diagrama indica la colocación de las piezas en la posición de salida:

Colocación de las piezas de ajedrez en la posición inicial
Colocación de las piezas de ajedrez en la posición inicial

Observamos detenidamente la posición de las piezas y coloquémoslas en un verdadero tablero de ajedrez. Las torres se ponen en las esquinas, los caballos a su lado y, al lado de éstos, los alfiles. En el centro de la fila, el rey y la dama, pero fijándonos en un importante detalle que nos permitirá colocarlos siempre bien:

La Dama se sitúa siempre, en la posición de salida, en la casilla del mismo color que ella. Y el Rey a su lado.

Fíjate y observa que la Dama blanca se encuentra en la casilla blanca d1 y que la Dama negra está en la casilla negra d8.

Representación de las piezas de ajedrez

Las piezas son el ejercito de que dispone cada adversario para combatir. Los dos bandos se distinguen por su color. Las piezas claras se llaman piezas blancas y las más oscuras, piezas negras.

Cada jugador dispone de un Rey, una Dama, dos Torres, dos Alfiles, dos Caballos y ocho peones. En total, dieciséis piezas para cada contrincante.

En inglés a la Dama se la llama Reina (Queen) pero en español se ha dejado de llamar Reina debido a la anotación de las partidas, pues así como en inglés no hay confusión para distinguir, por ejemplo, el Rey en e1 (Ke1) y la Reina en d1 (Qd1), en español si la hay pues los dos empiezan por R, Re1 y Rd1. Así, a la Reina se la dejó de llamar Reina y se le llama Dama para que no haya confusión en la anotación (en el ejemplo, Re1 y Dd1).

Colocación de las piezas de ajedrez en la posición inicial
Colocación de las piezas de ajedrez en la posición inicial

La representación gráfica de las piezas es la siguiente:

Caballo blanco

Caballo negro

Alfil blanco

Alfil negro

Dama blanca

Dama negra

Rey blanco

Rey negro

Torre blanca

Torre negra

Peón blanco

Peón negro

Qué valor tienen las piezas de ajedrez?

En el transcurso de la partida, tarde o temprano se capturan piezas en ambos bandos. Por ello, es imprescindible conocer el valor de cada una de estas piezas.

Existe un baremo simplificado que tenemos que tomar con ciertas reservas, porque en ajedrez, es necesario valorar cada situación en concreto para tomar una decisión acertada. No obstante, podemos afirmar que, en un tanto por ciento elevadísimo de los casos, esta valoración es muy exacta y nos será de gran utilidad:

1 punto

3 puntos

3 puntos

5 puntos

10 puntos

Observa que no tiene sentido tipificar el valor del rey, ya que esta pieza no puede ser capturada a cambio de otra y, por tanto, no se le puede otorgar un valor de cambio.

El valor de las piezas depende siempre de su movilidad y de su poder por dominar casillas. Cuantas más casillas puede controlar una pieza, mayor valor tiene. Una pieza encerrada pierde su valor.

Con estas puntuaciones ya podemos establecer ciertas relaciones a la hora de capturar una pieza contraria a cambio de una propia, lo que en ajedrez se llama un cambio de piezas. Por ejemplo, muchas veces, será correcto el cambio de un caballo por un alfil, o bien de una dama por dos torres, o un alfil por tres peones, etc.

Los cambios más habituales son los siguientes:

  • ♞ =♝ = ♟♟♟

  • ♛ = ♜♜ = Tres piezas menores

  • ♜ =♝ o♞ + ♟♟

  • ♜ +♟ = Dos piezas menores (las piezas menores son el♝ y el♞)

La norma general es que los cambios no son aconsejables si no aportan algún tipo de ventaja.

Cuando se produce un cambio en el que un bando obtiene una pieza de más valor, por otra de menor valor, o cuando nos descuidamos dejando que nos capturen una pieza sin ninguna contrapartida, otorgamos al adversario una “ventaja material”. Esta ventaja supondrá en la mayor parte de las ocasiones la pérdida de la partida.

Por ejemplo, el cambio de un alfil o de un caballo por una torre supone una pérdida de material llamada “calidad”. Así, podemos oír decir a menudo a los ajedrecistas que han ganado o perdido una calidad. La calidad equivale a dos puntos (5 puntos que vale la torre, menos 3 puntos que vale el caballo o el alfil = 2 puntos).

A pesar de todo, en el ajedrez, no sólo la ventaja material decidirá el final de la partida, sino también la posición de las piezas y de los peones en el tablero. Por ejemplo, no es lo mismo tener un peón situado en la segunda casilla que en la séptima, o un caballo en el centro del tablero, donde domina muchas casillas, que en una esquina, donde controla muy pocas.

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