La Apertura de Ajedrez

Una partida de ajedrez se divide en tres fases: la apertura, el medio juego y el final.

La apertura es la fase inicial de una partida de ajedrez. En general diez o doce movimientos tendrían que ser suficientes para “poner en juego” las piezas. Aunque no existe una regla fija que determine cuándo acaba la fase de apertura de una partida, se considera que ésta finaliza cuando se han desarrollado la totalidad, o una parte importante, de las piezas.

El dominio del espacio y el desarrollo de las piezas

El principio básico para jugar la apertura, y en general toda la partida de ajedrez, es conseguir el objetivo de dominar el espacio a través del desarrollo de las piezas. Es decir, que las piezas han de controlar el mayor número de casillas posible y las más importantes.

Todo esto es lógico, si pensamos que el ajedrez representa una guerra donde el tablero es el campo de batalla y las piezas son el ejercito. Cuanto más espacio conquisten las piezas, más dominio ejercerán en el campo de batalla y más fácil será ganar la partida.

Errores en la apertura

Cada movimiento que se realiza en una partida de ajedrez es importante, ya que puede significar la diferencia entre ganar o perder.

La mayoría de los errores que se producen al principio de la partida son causados por el incumplimiento de las reglas básicas de la apertura.

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