El medio juego

Una vez finalizado el desarrollo de las piezas empieza la fase del medio juego. Ten en cuenta que unas aperturas desembocan más rápido en el medio juego que otras, pero si has entendido bien los objetivos de la apertura y sobre todo el concepto de desarrollo, te será bastante intuitivo el darte cuenta de cuando estás metido de lleno en el medio juego.

En esta fase de la partida reinan leyes más complejas. Las piezas están en principio fuera de sus casillas de origen, listas para entrar en acción. Básicamente son dos las normas fundamentales, las cuales a su vez agrupan numerosos temas estratégicos y tácticos.

En su famoso libro «Tratado general de Ajedrez», Roberto Grau, señala:

Aquél que no sea un gran táctico no puede ser un gran ajedrecista. Podrá comprender estratégicamente el juego, podrá saber antes que nadie cual es el verdadero norte de la lucha y tendrá una concepción precisa del camino de la victoria en términos generales pero no logrará triunfar casi nunca, ya que para llevar a feliz término un plan general en el ajedrez, como en la guerra, hace falta que haya ejecutantes de primera calidad que logren salvar los aparentemente minúsculos pero poderosos factores de detalles que se oponen a la verdad práctica de los planes.

Se refiere el Sr. Grau a la importancia de desarrollar el potencial combinativo, faceta que en las edades tempranas se mejora con mucha facilidad. Sacrificar una pieza es siempre un placer y si nos lleva a la victoria todavía más.

Para aprender a combinar no se necesita tener un talento especial. Un estudio sistemático de los temas tácticos disponibles provee de una base necesaria, que nos permite agrupar mentalmente las combinaciones en temas conocidos sobre los cuales existen algunas ligeras variaciones.

Lo primero que tenemos que hacer en esta fase de la partida es pensar un plan, una estrategia que nos otorgue, a ser posible, algún tipo de ventaja.

Elaborar un plan significa: saber a qué casillas se quiere que vayan a parar nuestras piezas y peones, por dónde atacaremos o cómo nos defenderemos, averiguar los puntos débiles del adversario, crear nosotros éstas debilidades, etc.

Los planes son distintos en cada partida y cambian a través del desarrollo del juego en función de las jugadas del adversario y de las nuevas situaciones creadas. Sin embargo, los temas estratégicos se repiten y son la orientación que nos permitirá valorar con elementos de juicio una posición determinada.

Anterior
Siguiente