Sacrificios Oportunistas

Los jugadores no sólo sacrifican peones. A menudo entregan madera más pesada. El sacrificio oportunista de una pieza menor por uno, dos o tres peones resulta especialmente difícil para el defensor porque su adversario está logrando algo tangible a cambio de su oferta. En muchas ocasiones hemos visto cómo algún maestro menor aceptaba el sacrificio de caballo de un Tal o un Alekhine, rechazaba las amenazas inmediatas y descubría entonces, con horror, que el final resultante estaba perdido a causa de los peones pasados del atacante.

Es casi imposible, en la mayoría de las variantes de apertura modernas, prevenir un sacrificio oportunista de pieza, que le garantiza al atacante algunos peones y la iniciativa. Existen demasiadas posibilidades. Pero la mayoría de ellas son incorrectas.

La dificultad radica en que por “incorrecto” entendemos aquel sacrificio que debe fracasar contra una defensa apropiada. Contra una defensa de segundo orden, el sacrificio no sólo puede dar resultado, sino que hasta puede resultar brillante.

Bien, tu oponente ha sacrificado pieza y, tras una dosis de cálculo, te has convencido de que las amenazas inmediatas no son terminales. Recuerda que debes buscar sus amenazas en cada jugada. Deberías apreciar que tu rival puede disponer de una gran flexibilidad para elaborar amenazas a largo plazo. Por consiguiente, tus prioridades deben ser determinar cuáles son los peligros previsibles en el futuro inmediato y proteger los puntos más vulnerables contra un asedio prolongado.

Un ejemplo a propósito: Mijaíl Tal – Paul Keres; Campeonato por equipos de la URSS, Moscú (Rusia), 1959.

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

No hay más remedio que aceptar el sacrificio y esperar los acontecimientos:

15 … Rxg7 16 Ce5

Éste es el momento en que las negras deben proceder a un dictamen de la posición. ¿Existe una amenaza inmediata? Sí, 17 Dg3+ haría mucho daño. Las negras asumen que esa amenaza se podrá neutralizar, por ello han tomado un caballo a cambio de un peón. Puede que también pierdan el peón de ‘f7’ ó el de ‘h6’ en las próximas jugadas, pero aun así seguirían contando con ventaja material. Pero es difícil imaginar que las negras pierdan un segundo peón en el entorno de su rey sin conceder a las blancas importantes posibilidades tácticas.

No hay duda de que las negras estuvieron considerando el cambio 16 … Cxe5, pero lo descartaron porque los inconvenientes superaban a las ventajas. Así se eliminaría una pieza atacante peligrosa, cierto, pero las negras se desprenderían de una pieza defensiva muy valiosa, lo que facilitaría la penetración de otra pieza atacante (la torre o el alfil de dama, según la pieza con que capturen las blancas, 17 Txe5 ó 17 Axe5) en el teatro de la acción.

Por otro lado, puesto que 16 … Cf8 17 De3! Cg8 18 Dg3+, o bien 17 … h5 18 Ah6+ Rg8 19 Dg5+ son innecesariamente desagradables, las negras jugaron 16 … Th8!

Aunque esta jugada conduce a la incomunicación entre torres, sintoniza perfectamente con el principio de economía. Esta torre queda temporalmente alejada del juego en el centro, pues se emplea para defender las debilidades principales del flanco de rey, ‘f7’ y ‘h6’. Luego, con una torre en ‘h7’, las negras llevarán su caballo de dama a ‘f8’ desde donde cubrirá las casillas ‘e6’ y ‘g6’. Este reagrupamiento cubre todo el complejo de casillas débiles en el flanco de rey.

La partida continuó así:

17 Dh3 (con la amenaza 18 Cxf7) 17 … Th7! 18 c4 Cf8 19 Tad1 Td8 20 Ad2 Db6 21 Ac3 Rg8, se completa el reagrupamiento final.

La siguiente fase tiene por objeto expulsar la única pieza realmente molesta:

22 Te3 Ce8! 23 Tg3+ Cg7 24 Tdd3 f6! 25 Cg6 Cxg6 26 Txg6, ahora, con 26 … Rf7, a las negras sólo les quedaron por resolver algunos problemas técnicos, y Tal se rindió en la jugada 46, porque su ataque fue diluyéndose.

Más allá de las amenazas inmediatas, existe el peligro a largo plazo de que el atacante incorpore más y más piezas desarrolladas a la zona de peligro. La partida anterior podría haber tenido un distinto desenlace si las blancas no hubiesen tenido tantas dificultades para movilizar una fuerza conjunta de agresión. La defensa sólo tuvo que construir un refugio seguro para su rey, y pudo hacerlo varias jugadas antes de que estuviese seriamente amenazado.

En otra partida, disputada en el duelo por el Campeonato Mundial de 1960, Mijaíl Tal realizó un sacrificio similar, esta vez por dos peones: Tal – Botvínnik

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Lo que pasaba por la mente de ambos contrincantes indica los diferentes planteamientos entre atacantes y defensores instintivos. Mijaíl Tal, el calculador prodigioso, analizaba variantes complejas como 12 … Axg3 13 fxg3 Ag8 (para cubrir ‘e6’) 14 De1! De7 15 Ac8!, y llegó a la conclusión de que tenía muy buenas posibilidades. El sobrio campeón vigente, Botvínnik, no se concentró en variantes forzadas. En lugar de ello, se esforzó por imaginar variantes en las que sus piezas quedasen bien coordinadas y su rey a cubierto. Examinó, por ejemplo, …Cbd7 y …Dc7, seguido de …Rf8 y …Te8.

En realidad, el instinto de Botvínnik le guió acertadamente, aunque la secuencia de juego fue errónea. Además de 12 … Dc7 13 Te1 Cbd7, como se jugó, las blancas debían haber reforzado la posición de su buen alfil, con 13 Ch5 Rf8 14 f4! y f5. Pero 12 … Cbd7, la jugada precisa, traspondría a la secuencia de la partida después de 13 Te1 Dc7! Lo que parece que Botvínnik calculó en esta posición fue los posibles jaques descubiertos. Es curioso que las blancas no dispongan de ninguno verdaderamente fuerte, pero Tal optó por:

14 Ag8+ Rf8 15 Axh7 Txh7 16 Cf5

Esta nueva situación demuestra que Botvínnik había capeado la primera oleada del ataque, pero ahora debe anticiparse a la incorporación de fuerzas de reserva por parte de las blancas, dama y torre de dama, por ejemplo. Así, las negras optaron por el sacrificio constructivo de un tercer peón tras concluir que el objetivo más importante, además de disponer un refugio para el rey, era la comunicación entre sus piezas, cosa que lograron con:

16 … g6! 17 Axh6+ Rg8 18 Cxd6 Dxd6 19 Ag5 Te7

A cambio del peón de h, la torre negra ha salido de su aislamiento y las negras están ahora en condiciones de apoderarse de la columna abierta e. La pieza más activa de las blancas (el caballo de ‘f5’) ha desaparecido del tablero, y el rey negro puede refugiarse en ‘g7’. La posición de Botvínnik es ideal para un medio juego combativo (aunque Tal optó por un final inferior, con 20 Dd3 Rg7 21 Dg3?). La victoria de las negras se produjo en un final de caballo contra peones en el que Botvínnik siempre tuvo las de ganar.

Un tercer ejemplo muestra la importancia de contrarrestar, en el medio juego, las amenazas del rival antes de que éstas lleguen a producirse. Esta partida comienza con el sacrificio de un alfil por dos peones. William James Lombardy – Paul Keres; 7ª ronda del Torneo de Mar del Plata (Argentina), 1957:

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Las negras deben retomar el peón, pues de lo contrario la dama y el caballo blancos tendrían muchas posibilidades (10 … Rf8? 11 Ce6+). Eso deja a las blancas con dos peones y una difícil elección en cuanto a cómo desplegar la iniciativa. Podrían ganar, por ejemplo, un tercer peón con 11 Db3+ Re8 12 Ce6. Sin embargo, esta maniobra le permitiría a las negras consolidar su posición más fácilmente, 12 … Dd7 13 Cxg7+ Rd8 y …Rc8, con lo que tendrían excelentes posibilidades de arrebatarles la iniciativa a las blancas, peor desarrolladas.

Lombardy prefirió 11 e4!, con el plan fuerte de emplear la falange de peones centrales para preparar el terreno a sus piezas. Si pueden jugar e5 y Db3+, las negras tendrán problemas. Las blancas podrían también fortalecer sencillamente el centro con Ae3 y bien Tad1, bien Tfe1, antes de que las negras sean capaces de consolidar con …Tf8 y Rg8.

El comentario de Keres aquí es muy perspicaz. Señala que las negras deben presionar de inmediato los peones blancos, pues de otro modo el centro tendría mayor peso específico que una ventaja material relativamente corta. En consecuencia, las negras jugaron 11 … c5!

La primera clave es que a 12 e5, las negras pueden contestar con 12 … Dxd4!, devolviendo el material con ventaja. La segunda es que tanto 12 d5 Cbd7 13 d6 Af8, como 13 Ce6 Db8 14 f4 Te8 conducen a posiciones en las que las blancas sólo pueden progresar en apariencia. Las negras están dispuestas a devolver la pieza por dos peones, pero a cambio de un medio juego superior. Las piezas negras pueden volverse más activas con mayor facilidad que las blancas en tal caso.

Lo que siguió fue: 12 Ae3 Cc6 13 Db3+, que forzó la respuesta 13 … c4 (pues de otro modo, 14 Da4 hace daño). Después de 14 Dd1, las blancas han convertido e5 en una fuerte amenaza y resolvieron el asalto a su centro iniciado con 11 … c5.

Pero Keres respondió ahora 14 … Ad6!, después de lo cual las blancas no pudieron evitar el sacrificio de pieza preparado por las negras ante la amenaza 15 … Axf4. El juego llevó a una posición superior para las negras, y acabaron ganando un final largo.

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