Sacrificios de peón

Cuando el atacante no se juega el todo por el todo, sino que busca sus opciones sacrificando un peón o algún otro tipo de material mínimo, se requiere una nueva actitud por parte del defensor. Cierto que éste debe seguir procurando el cambio de material, neutralizar las piezas enemigas peligrosas y cuestionar la iniciativa del rival. Pero el sacrificio a la contra no siempre tiene éxito por el hecho de que la inversión material del contrario haya sido mínima, y todos los finales no están automáticamente ganados.

El sacrificio oportunista de un peón para lanzar un ataque en el flanco de rey es un caso típico y un buen punto de partida. Una importante lección que debe aprenderse es que no debe aspirarse a la virtud absoluta, como se pensó una vez. La teoría del siglo XIX enseñaba que los gambitos eran correctos porque se consideraba que la ganancia de algunos tiempos de juego compensaba el sacrificio de un peón. Pero hoy en día sabemos que tales gambitos son perfectamente viables para las negras, aunque se retrasen en desarrollo. Por ejemplo, la Variante Gotemburgo (o del peón envenenado) en la Siciliana:

1 e4 c5 2 Cf3 d6 3 d4 cxd4 4 Cxd4 Cf6 5 Cc3 a6 6 Ag5 e6 7 f4 Db6 8 Dd2 Dxb2

Más importante en la lista de prioridades del defensor es el cuidado y refuerzo de los puntos débiles y la coordinación de piezas.

El defensor debe ser muy paciente al movilizar sus piezas.

Detengámonos, por ejemplo, en la partida Alfred Brinckmann – Aaron Nimzovich; Berlín (Alemania), 1927:

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Hay muchas ideas defensivas evidentes, por ejemplo, el desarrollo de más piezas, ya que, después de todo, las negras están luchando sólo con dama y caballo.

Las blancas parecen tener una compensación excelente en términos de tiempo y espacio, y se diría que pueden explotar ambos elementos insistiendo con el ataque a la dama contraria. Luego, una vez que hayan enrocado largo, pueden romper en el centro con el avance d5.

Las negras, sin embargo, aprovechan la ocasión de aliviar sus problemas en el flanco de dama, con 7 … Cb4! 8 Ca3 Cd5. Por el momento se ha bloqueado el avance d5, y el caballo negro está prestando valiosos servicios, y de este modo las negras han acortado la peligrosa gran diagonal de casillas blancas al alfil enemigo.

El análisis subsiguiente demostró que lo mejor que podían haber hecho las blancas era 9 Cb5! c6 10 Cf4! Cxf4 11 Cc7+ Rd7 12 Cxa8, después de lo cual 12 … Cg2+ conduce a una posición de aproximado equilibrio material. En la partida citada las blancas prefirieron conservar su ventaja en desarrollo con 9 Cc4, pero después de 9 … Df6! 10 Cg3 Dd8, las negras habían reparado la mala disposición de sus piezas sin mayores peligros. Entonces, y sólo entonces, se dispuso Nimzovich a completar el desarrollo, y lo hizo de forma gradual, con 11 Dd2 Cgf6 12 Ce5 c6 13 0-0!? Ad6, y acabó ganando en 35 jugadas.

Tomarse el tiempo para las cosas importantes es una consideración vital. Un excelente ejemplo lo tenemos en una partida del Campeonato Mundial de 1963:

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

La última jugada blanca supone el sacrificio del peón de ‘e5’, muy agudo y peligroso. La jugada textual de caballo sirve para dos propósitos: proteger el alfil de ‘c4’ y amenazar 14 h3 Cxe5 15 Td1, además de plantear la amenaza directa 14 Cc2 para obligar a la dama negra a perder la comunicación con su caballo de ‘g4’. La característica más importante es que a la captura inmediata del peón, 13 … Cxe5, seguiría 14 Ae3! Dd6 15 Tfd1 De7 16 Axc5 y 17 Tac1, y las blancas tendrían sus torres conectadas y se dispondrían a ejercer una tremenda presión en el flanco de dama. Tigrán Petrosián consideró que no valía la pena correr el riesgo.

En consecuencia, jugó 13 … Axa3 14 Txa3 Cxe5, que le planteó a las blancas el mayor problema. Como sabemos, las tareas más difíciles del medio juego no radican en el cálculo, sino en la toma de decisiones. Botvínnik pensó durante 40 minutos y acabó descartando una de las alternativas más seductoras, pero inexacta: 15 Td1 Dg4 (no 15 … Dxc4 16 Dxe5 0-0 17 Ah6 f6 18 Dg3) 16 f3 Df5, o aun 16 Dd2 0-0.

Las blancas se decidieron por 15 b3!, resolvieron el problema de la protección del alfil y crearon la posibilidad Ab2. Una nueva crisis se le planteó a las negras. Petrosián se decidió por 15 … Dc5!, otra excelente jugada defensiva, que se anticipa a Ab2 y se dispone a seguir con …Cxc4, …Ad7 y …0-0-0. Antes tuvo que tener en cuenta 16 b4!? Dxc4 17 Dxe5 0-0 18 Tc3, y llegar a la conclusión de que 18 … f6! sería lo bastante sólido y correcto.

Botvínnik jugó entonces la engañosa 16 Ta2!, de forma que a 16 … Cxc4 17 bxc4 Ad7, pudiese continuar con 18 Aa3 Df5 19 Td2!

En estas posiciones el ataque es tan difícil de jugar como la defensa, pero el plan correcto de las blancas se puede prever 19 … Axa4 20 Td5, o bien 19 … 0-0-0 20 Ae7! Tde8 21 Ad6, con buenas perspectivas de penetrar en las defensas negras con las piezas pesadas.

Petrosián planeó muy sutilmente sus próximas jugadas. Su rey está retenido en el centro, pero aunque tenga que devolver el peón extra para ponerlo a cubierto, su posición es superior debido a una mejor estructura de peones en el final. El problema inmediato es la amenaza Td5 y Tfd1. La solución fue:

19 … Ac6 20 Te1 h5! 21 De3! f6! (mejor que 21 … Th6 ó 21 … h4, debido a 22 Td5! y Dc5).

Las blancas vieron que el rey negro podría escapar por ‘f7’ y que las torres negras se comunicarían. Entonces Petrosián no tendría problemas para proteger sus casillas negras y podría luchar por la columna d. Por consiguiente, las blancas jugaron 22 Dxe6+ y entraron en un final inferior. Excelente, paciente y precisa conducción de un difícil gambito.

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