La alegría de cazar peones

Es sorprendente la reticencia que hasta los jugadores más fuertes exhiben a menudo en gastar uno o dos tiempos para capturar un peón débil. La excusa normalmente es “siempre puedo hacerlo en el final”, o bien “no quería alejar mis piezas del flanco de rey”, o alguna otra por el estilo.

La decisión en cuanto a tomar o no un peón enemigo es una de las más habituales en ajedrez. A veces olvidamos la frecuencia con que ocurre, porque creemos que en determinadas situaciones familiares, tal o cual peón suele estar envenenado y, por tanto, suprimimos la posibilidad de captura de todos nuestros pensamientos.

A veces descartamos una captura de peón porque asumimos, de forma mecánica, que nuestro rival debilitará nuestra formación de peones, o encerrará un caballo, o conseguirá la pareja de alfiles, o situará una torre en séptima, etc. En otras palabras, porque asumimos que debe obtener compensación a cambio. Pero eso no siempre es cierto. Por otra parte, cohibirse ante el posible barrido de peones del tablero no consiste en que nuestro adversario tenga compensación adecuada, sino que la cuestión es que tenga una compensación más que adecuada.

Bent Larsen a menudo se ha encontrado en su carrera a ambos lados de la cuestión de la captura de peones, y citaremos aquí su partida con Smíslov (blancas) del torneo de Moscú de 1959:

La alegría de cazar peones
La alegría de cazar peones

¿Deben las negras ganar un peón con 12 … Axc3 13 bxc3 Dxc3? ¿Cuáles son los inconvenientes que pueden derivarse de dicha captura? Las blancas obtienen dos buenos alfiles en una posición en la que pueden desempeñar un papel principal. El rey negro está en el centro y cuando enroque artificialmente, dejará de proteger el peón débil de d.

Por otro lado, las piezas pesadas negras ocuparían casillas que controlan varias líneas importantes en un futuro previsible. Otro factor es que las blancas no podrán incorporar fácilmente su dama a la acción con la dama negra en c3.

Las negras tomaron el peón y luego consolidaron su posición rápidamente para entrar en un medio juego normal:

12 … Axc3 13 bxc3 Dxc3 14 Te1 d6 15 De2 Tfd8 16 Tad1 Rf8

Obsérvese que 16 a4 (para impedir …b5) puede contestarse con 16 … Cc6 y 17 … Cd4. Los problemas de las negras no han terminado a pesar de el rey está mas seguro. Las blancas pueden elegir entre doblar torres en la columna d (probablemente, la mejor opción) y atacar en el flanco de rey, cuya idea está relacionada con el avance f4. Smíslov eligió el segundo plan:

17 Rh1 b5 18 Ag5 Cg6 19 Ad2 Dc7 20 f4 Rg8 21 Tf1

Las negras se prepararon ahora para adoptar a uno de nuestros amigos defensivos: establecer un punto fuerte en el centro. Jugaron 21 … Dc6, para responder a 22 Tde1 con 22 … d5!

Las blancas jugaron 22 Aa5, pero tras 22 … Te8 23 Td4, las negras efectuaron otro avance en el centro: 23 … e5! 24 fxe5 dxe5 25 Tb4 Cf4, seguido de la maniobra …Ce6-d4 (ó c5), y quedaron con una posición ganadora (si bien la estropearon más tarde y debieron conformarse con tablas).

Obsérvese que las blancas podían haber jugado con más solidez y lograr compensación doblando torres en la columna d, pero, en cualquier caso, la decisión de las negras al tomar el peón de c3 fue la correcta.

Lo que hace que la decisión de capturar un peón sea tan difícil es que normalmente existen otros métodos de lograr buen juego, que implican menos riesgo, aunque también, como es lógico, la recompensa sea menor. Repitiendo un comentario anterior, una de las cualidades más difíciles de adquirir es la de realizar buenas elecciones entre varias alternativas razonables.

He aquí un caso, tomado de la partida de Bled de 1961 entre Udovcic y Bisguier:

La alegría de cazar peones
La alegría de cazar peones

La idea de las blancas es jugar Ce4, y ocupar con un caballo d6 seguidamente. A las negras les gustaría oponerse a este plan con 15 … b5, pero esto no impediría, en realidad, 16 Ce4! Sin embargo, las negras disponen de una opción defensiva sólida, con 15 … Ae7 16 Ce4 Tc7, de forma que a 17 Ced6, podrían responder 17 … Aa6, con idea de …b5, y a 17 Ccd6, también 17 … Aa6, pero para seguir con …f5! Aún hay otra idea, 15 … Cce7, seguido de 16 … Cf5, para cubrir la debilidad de d6.

Queda una última idea: 15 … Aa6 16 Ce4 Ca5!?, que obligaría a las blancas a perder un peón en el ala de dama, so pena de perpetuar la clavada del caballo de dama. Las blancas no pueden evitar el sacrificio con 17 Cxc5, debido a 17 … Axc4! 18 bxc4 Cxc4. ¿Pero es éste un buen sacrificio digno de provocar? Aquí la decisión debe partir del cálculo y de la evaluación estratégica. Bisguier siguió adelante y tomó el peón.

En la partida, las blancas jugaron 17 Tc1 Ae7 18 Dg4, con la idea táctica Cf6+ en mente. De este modo, se disponían también a desclavar el caballo situando la torre en d1. En este punto, las negras podían abstenerse de ganar un peón, pero 18 … Rh8 19 Ced6 y 18 … Cxc4 19 bxc4 Cb4 20 Tfd1 no eran platos de gusto.

Las negras jugaron 18 … Cxc4! 19 bxc4 Txc4 20 Txc4 Axc4, y ahora 21 Cf6+ Rh8 las deja perfectamente seguras. Esta posición tenía que haber sido prevista y minuciosamente evaluada antes de tomar el peón, pero las negras decidieron que su posición era fiable. Con 22 Dxc4 gxf6, las blancas no pueden intentar la evidente 23 Td1, a causa de 23 … Ce3! 24 Txd8 Cxc4, ni tampoco 23 … exf6 Axf6 24 Aa3 Tg8, ni 23 Axd5! Dxd5 (23 … exd5 24 exf6! Axf6 25 Axf6+ y 26 Dxe6 también es viable) 24 Dxd5 exd5 25 exf6 Ac5 parecen reportar ventaja alguna a las blancas. Pero la última posibilidad les concede, al menos, un juego satisfactorio.

Las blancas llevaron demasiado lejos sus expectativas: 22 Dh4? Ad3! 23 Td1 Ag6, y pronto quedaron perdidas.

Al tomar peones, el defensor debe recordar que… ¡es un defensor! Es decir, que debe comprender que tiene ventaja material y que no necesita obligatoriamente contrajuego. Puede contentarse con cambios y liquidaciones. Porque con demasiada frecuencia el cazador de peones actúa como si quisiera igualar el juego de piezas y obtener tanto espacio como el atacante, de paso que conserva un material extra. Eso rara vez da resultado.

Consideremos la situación en que las negras aceptan el gambito de peón, en el Ataque Chatard-Alekhine de la Defensa Francesa:

La alegría de cazar peones
La alegría de cazar peones

El gambito casi siempre se elude en la época actual, a pesar de que las negras disponen de excelentes recursos. Ante 9 Dg4, por ejemplo, las negras pueden sostener su posición con 9 … f5! 10 Dh5+ g6 11 Dh6 Cf8 12 Cf4 c6 (para impedir sacrificios en d5), y las blancas deben demostrar que su gambito tiene fundamento.

La jugada más natural es 9 Cf4, después de la cual normalmente se juega 9 … a6, para impedir 10 Cb5. El cazador de peones novato jugaría 9 … c5?, y se encontraría en problemas tras 10 Cb5, o podría intentar 9 … a6 10 Dg4 Rf8 11 Df3! Rg8 12 Ad3 c5? (con lo que perdería, por 13 Axh7+! Txh7 14 Txh7 Rxh7 15 0-0-0!, con un violento ataque en la columna h), con la presunción de que las negras deben jugar igual que siempre: atacar la base de la cadena de peones blancos.

Pero cuando las negras tienen un peón de ventaja, es innegable que pueden jugar de modo más conservador. Incluso hay que considerar 9 … g6!? Por ejemplo: 10 Ad3 Cf8 11 Dd2 Dg5!, para atar algunas piezas, o 10 Dg4 Cc6 11 0-0-0 Cb6, seguido de …Ad7 y …0-0-0. Las debilidades estáticas de peones normalmente compensan un peón de desventaja.

Hasta en las variantes teóricas principales 9 Cf4 a6 10 Dg4, las negras tienen buen juego con 10 … g6 11 0-0-0 Cb6 12 Ad3 C8d7 13 Th6 (13 Axg6 fxg6 14 Cxg6 Tg8) 13 … Cf8 14 Tdh1 Ad7, o bien 11 Dg3 Cb6, pero no después de 11 Dg3 c5?, por 12 Ccxd5!, con ataque ganador.

Las negras tienen un medio juego seguro en estas variantes mientras controlen las ideas de sacrificio en d5 y g6. Pero el cazador de peones debe recordar que no necesita contrajuego inmediato (…c5) además del material.

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