Exigencia de contrajuego

En las malas posiciones la prioridad esencial consiste en luchar por la actividad de las piezas, aun a costa de material.

En esta posición del IX Campeonato de la URSS, el principal problema de las negras no son sus peones débiles del flanco de dama o la posibilidad de un ataque de mate, sino la falta de juego coordinado entre sus piezas, subrayado por la situación pésima del alfil de dama en a8.

Exigencia de contrajuego
Exigencia de contrajuego

Sin embargo, resolvieron el problema con:

28 … c5! 29 dxc5 Ce4!, y liquidaron hábilmente la posición:

30 Te3 Cxc5 31 h4 Ad5! 32 Axd5 exd5 33 Txd5 Cxb3 34 Te4 Db7 35 Dd3 Tfc8 36 Te1 (36 Td7 Cc5!) 36 … Cc5 37 Dd1 Ce6 38 Td7 Tc7 39 Td6 Tbc8 40 Cg5 Tc1 41 Dxc1 Txc1 42 Txc1 Cf4! 43 Tcc6 Db1+ 44 Rh2 Df1 45 Rg3! Ce2+ 46 Rf3 Cg1+, y tablas por jaque perpetuo.

Otro ejemplo, con la misma jugada liberadora, aunque en una posición de distinto tipo, se produjo en la partida José Raúl Capablanca – Mijaíl Botvínnik; Moscú (Rusia), 1936.

Exigencia de contrajuego
Exigencia de contrajuego

El problema central de las negras son sus peones débiles y el alfil malo, pero se las arreglaron para hacer tablas sin mejorar ninguno de estos factores: 35 … c5!, con idea de ocupar la columna c una vez que las blancas capturen el peón. Las blancas debían haber jugado 36 Dd2, con la amenaza 37 Txe6! Txe6 38 Ad5 Db6 39 Da2, como dijo luego Capablanca.

Pero ante el tablero el ex campeón mundial jugó 36 Dxc5?, a lo que siguió 36 … Tec8 37 Db6? (mejor 37 Dd4), y las negras obtuvieron unas posibilidades excelentes de tablas con 37 … Tab8 38 Dxb3 Axb3, porque 39 Txa5 lleva, con 39 … Tc1+ 40 Rf2 Tc2+ 41 Rf1? Ac4+, a un jaque perpetuo.

Las blancas se decidieron por 39 Ac6!, pero con 39 … a4 las negras ofrecieron un segundo peón para forzar una posición de tablas (40 Axa4 Axa4 41 Txa4 Tc1+ 42 Rg2 Tb2+ 43 Rh3 Th1). Capablanca jugó 40 g4, pero tras 40 … fxg4 41 Rf2 Rf8 42 Rg3, aceptó las tablas, una vez aplazada la partida, ante la variante 42 … Tb6 43 Ae4 Txd6 44 exd6 Td8.

En ambos casos los problemas de las negras sólo parecían estar centrados en el peón débil de c. Pero lo cierto es que la debilidad verdadera era la ausencia de contrajuego. Cuando se abrió la columna c, tras la liquidación del peón retrasado, el juego negro floreció.

Además de las cuestiones de actitud y estrategia, que hemos examinado hasta ahora, existen ideas tácticas específicas que pueden beneficiar al defensor en su lucha por evitar la derrota: el jaque perpetuo, las secuencias a la desesperada, alfiles de distinto color y la defensa del perímetro.

El jaque perpetuo

En la Olimpiada de Skopie de 1972, el joven yugoslavo Liubomir Liuboievic se divirtió mostrando la siguiente posición a grandes maestros veteranos y los desafió a encontrar la única jugada con que las blancas pueden forzar tablas.

Exigencia de contrajuego
Exigencia de contrajuego

Algunos de los mejores maestros de la época se vieron superados por el problema dudaron acerca de que las tablas pudiesen ser evidentes después de una sola jugada. Cuando los observadores, desesperados, le pedían la solución a Ljubojevic, éste reveló el misterio: 1 Ch6!!

Esta diabólica jugada protege las casillas de la columna g que antes no estaban protegidas. La clave es que ahora las blancas amenazan jaque perpetuo con la torre, arriba y abajo, a lo largo de la columna. Las negras sólo pueden evitar el jaque perpetuo si pasan a un final de torres que es tablas.

El jaque perpetuo es el último refugio de un defensor desesperado. No es, como muchos ejemplos pretenden, simplemente algo que sucede cuando el atacante no consigue dar mate y sólo puede repetir posiciones. El defensor, si está alerta, puede descubrir multitud de oportunidades de jaque perpetuo en sus partidas.

La siguiente posición es de una partida de 1947, entre los maestros soviéticos Simaguin y Aronin.

Exigencia de contrajuego
Exigencia de contrajuego

Las blancas tienen dos peones menos, pero juegan la espectacular y aparentemente demoledora 22 Txb7!!?, que amenaza 23 Ag6++, además de 23 Dxa4. La posición parece desesperada para las negras; pero consiguen salvar medio punto gracias a 22 … e4!!, que bloquea la diagonal del alfil ejecutor y abre otra diagonal para el suyo de d6. Las blancas deben jugar 23 Dxa4 y aceptar las tablas que resultan de 23 … Axh2+ 24 Rh1 Ag3+ 25 Rg1 Ah2+.

Jugadas desesperadas

Las jugadas a la desesperada son un recurso táctico en el que la pieza condenada puede usarse para capturar todo el material posible antes de sucumbir.

Una sencilla ilustración de lo expuesto lo tenemos en la variante de la Apertura Escocesa:

1 e4 e5 2 Cf3 Cc6 3 d4 exd4 4 Cxd4 Cf6 5 Cc3 Cxe4

El mejor método de contestar a esta captura es 6 Cxe4 De7 7 f3 d5 8 Ab5, seguido de 0-0 y Te1. Pero nuestro interés se centra en lo que sucede después de 6 Cxc6. En tal caso, después de 6 … Cxc3!, ambos bandos deben continuar realizando capturas con sus caballos trotones. Si las blancas jugasen 7 bxc3, quedarían con un peón menos tras 7 … bxc6. Por consiguiente, la variante de juego lógica es 7 Cxd8 Cxd1 8 Cxf7 Cxf2 9 Cxh8 Cxh1, y por el momento, las negras siguen con un peón de ventaja.

Un ejemplo espectacular de continuación a la desesperada se produjo en la partida Eliot Sanford Hearst – Larry Melvin Evans; EEUU, 1950:

Exigencia de contrajuego
Exigencia de contrajuego

La captura intermedia de las blancas tiene por objeto evitar 20 bxa4 Cc4, que le concedería al caballo negro una posición dominante. Pero las negras llegan, pese a todo, a la ansiada casilla: 20 … Cc4!!, que parece decidir las cosas ante la doble amenaza 21 … Txe4 y 21 … Cxa3. Dos piezas están atacadas y una de ellas debe perderse.

Pero las blancas aprovecharon la ocasión para jugar 21 Cb5!!, que protege el alfil de dama y les permite responder a 21 … Axb5 con 22 bxc4, y tener posibilidades de supervivencia. La otra opción difícil sería 21 … Txe4 22 bxa4 a6 23 Txd5! axb5 24 Dxe4 Cxa3 25 Tfd1, con suficientes complicaciones para que las blancas sigan en la partida. Lamentablemente para ellas, las negras lograron una posición ganadora con 21 … Axb5! 22 bxc4 Axc4 23 Ad3 b5! 24 Db1 Da6, y las blancas dejaron escapar sus mejores opciones con 25 Axc4 dxc4 26 Td6.

Alfiles de distinto color

La sutileza de explotar el tema de los alfiles de distinto color para hacer tablas parece una trampa sucia. Después de todo, si un jugador ha ganado un peón –o incluso dos– tras un considerable esfuerzo, no parece justo que su rival pueda hacer tablas sólo porque los alfiles respectivos no puedan controlar las mismas casillas.

Pero el ajedrez también puede ser injusto.

Consideremos una aguda partida del XXIV Campeonato de la URSS, entre Efim Stolyar y Mijaíl Tal:

Alfiles de distinto color
Alfiles de distinto color

Los problemas de las negras en el flanco de rey siguen siendo críticos si nos atenemos a las amenazas Dh5 y Cxc4. Mijaíl Tal jugó 23 … Ce3 para forzar 24 Tg1, después de lo cual pudo seguir con 24 … Cf5! 25 Dh5 Dd4!, que le quitó mordiente al ataque a costa de un peón. La partida continuó así:

26 Axf5 exf5 27 Dxf5 De4! 28 Dxe4 Axe4 29 Ad6 (de otro modo sigue 29 … d6) 29 … Tac8 30 Tge1 Ab7 31 Tac1 Axe5, y pronto se acordaron las tablas.

La defensa del perímetro

Es un caso estratégico especial en el que el defensor puede presentar una línea de protección infranqueable en torno a sus piezas. No hay una ruptura posible que pueda trastocar la asistencia mutua entre las fuerzas defensoras.

Un caso excepcional de defensa del perímetro se produjo en un torneo juvenil en Bélgica en 1970.

La defensa del perímetro
La defensa del perímetro

La última jugada de las blancas, 45 Db2, prepara el avance 46 b6, una ruptura que conduciría al cambio de damas y la consiguiente batalla entre un caballo fuerte y un alfil penosamente restringido por sus propios peones. Para impedir esa idea, las negras jugaron 45 … Db6!!

Esta ingeniosa idea de bloqueo no debería haber salvado, sin embargo, a las negras, pues las blancas pueden maniobrar con el caballo para llevarlo a b3, y luego situar su rey en a4 y ganar el peón de a5. Pero ¿por qué gastar varias jugadas para ganar un peón, cuando puede ganarse la dama de inmediato? Las blancas jugaron 46 Cxb6+? cxb6, y luego descubrieron que no había forma de penetrar en la posición negra, debido al bloqueo absoluto de la cadena de peones. Aún intentaron 47 h4, antes de que se jugase …h4, pero después de 47 … gxh4 48 Dd2 h3! 49 gxh3 h4, las tablas eran evidentes.

Muchos jugadores pueden considerar este caso como una situación extrema, pero lo cierto es que la idea no es tan infrecuente.

Otro ejemplo ilustrativo lo tenemos en el Torneo de Candidatos de 1953.

La defensa del perímetro
La defensa del perímetro

Boleslavski (blancas) tiene una posición abrumadora, y ahora debería haber ganado con la exacta 36 Axd6 (elimina una pieza defensora fuerte) 36 … Dxd6 37 g5 y Tg2. Pero prefirió 36 Ag2? Cde4 37 Tf3 Cd7 38 Cg6 Cdf6 39 Ce5 Cd7 40 Rg1? Cxe5 41 fxe5, y en esta posición crítica, las negras jugaron 41 … Cg5!!

Entonces las blancas siguieron con 42 Tf8+ Txf8, y las negras propusieron tablas, que fueron aceptadas, porque tras 43 Txf8+ Dxf8 44 Axf8 Rxf8, el segundo jugador habría creado una fortaleza inexpugnable con posibilidades incluso de victoria.

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