Eliminación de la pieza atacante

De acuerdo, supongamos que cambiarlo todo es contraproducente o imposible debido a la naturaleza bloqueada de la posición. Lo que sí podemos hacer es eliminar, mediante un cambio, la pieza enemiga más peligrosa. Es decir, siempre y cuando la pieza que cambies no sea vital para tus intereses.

En el siguiente diagrama (Aronin - Simaguin), las blancas amenazan g4-g5, con fuerte dominio en el flanco de rey. La respuesta natural en el centro sería …c5, pero falla por Axf6, seguido de la captura del peón de ‘d5’. Así que las negras buscan otro método de contrarrestar la amenaza.

Eliminación de la pieza atacante. Aronin - Simagin
Eliminación de la pieza atacante. Aronin - Simagin

¿Cuáles son las piezas más peligrosas de las blancas? Bueno, el principal problema lo constituye el alfil de ‘d4’. Las otras dos piezas menores están objetivamente alejadas del teatro de la acción, contenidas por los peones centrales negros. Por consiguiente, lo indicado es:

18 … Cd7! 19 Tae1 Af6!

La idea es eliminar el molesto alfil enemigo de casillas negras, con lo cual el ataque blanco perderá casi todo el veneno. Siguió:

20 Axf6 Cxf6 21 g4

Las blancas parecen haberse propuesto dar mate con la dama y dos peones, algo difícil, aunque no imposible.

La eliminación del alfil de casillas negras también ha mejorado las perspectivas de contrajuego de Simaguin en el flanco de dama, y este maestro no las desaprovecha:

21 … a4! 22 Cxa4 Aa6 23 Tf2 Tfe8! 24 Txe8+ Txe8 25 Cc5 Db6 26 Cxa6 Dxa6

Después de lo cual, el control de la columna abierta por parte de las negras y una mejor pieza ligera constituyeron compensación suficiente por el peón. Las negras quedaron mejor.

Eliminar las potenciales piezas atacantes es una idea habitual en ciertas aperturas. Así, en la Defensa Francesa las negras a menudo cambian el buen alfil de rey de las blancas.

Al hablar de una pieza atacante molesta, debemos tener presente que un simple peón puede ser la mayor de las molestias.

En la posición del siguiente diagrama, las negras se encuentran ante dificultades graves, debido a la sutil amenaza 29 f3!!. El alfil atacado podría entonces retirarse a h5 –para bloquear la columna h–, o por la otra diagonal, por ejemplo a ‘e6’, lo que permite la maniobra Td1-h1!!, y todo eso a pesar de la enorme ventaja material de las negras.

Eliminación de la pieza atacante. Tal - Aronin
Eliminación de la pieza atacante. Tal - Aronin

Lev Aronin (negras) se figuró cuál era el verdadero problema de la posición y decidió eliminarlo:

28 … Tc8! 29 f3 Tc6!

Con la evidente intención de capturar el peón de ‘f6’, pues este soldado es la clave en que basan las blancas toda su ofensiva. Ahora las blancas perderían si capturasen el alfil, debido a 30 … Txf6 31 Tdh3 Tf2+ y 32 … Dd6, de modo que se vieron obligadas a forzar un final de tablas con:

30 Txf7 Dxf7 31 Cxf7 Rxf7 32 fxg4 Rxf6 33 Td7 Tb6

Por último, conviene tomar nota de que cuando desaparecen del tablero las piezas más agresivas, suelen quedar en entredicho las propias debilidades del bando atacante. La supervivencia de algunos sistemas de apertura, por ejemplo, depende de la interacción entre las piezas menores.

Cuando esas piezas menores desaparecen, la estructura de peones no resulta adecuada para el planteamiento general.

En el siguiente diagrama (Neikirkh - Botvinnik, 1960), las negras querrían jugar 12 … Ab7, seguido de …Cxb3, pero después de 13 Th3 Cxb3 14 Dh5! h6 15 Cxb3 tendrían problemas con su rey (por ejemplo, ante la amenaza f5 y Axh6).

Eliminación de la pieza atacante. Neikirkh - Botvinnik
Eliminación de la pieza atacante. Neikirkh - Botvinnik

En la partida siguió:

12 … Cxb3 13 Cc6 (incómodo, pero no fatal) 13 … Dd7 14 Cxe7+ Dxe7 15 axb3, y ahora 15 … f6!

Curiosamente, las negras se disponen a abrir el juego, algo que hubiera resultado muy peligroso unas jugadas antes, con dos pares de piezas adicionales en acción. Pero ahora sí es apropiado para las negras, porque sus piezas menores supervivientes son mejores que las blancas, cuya estructura de peones, por otra parte, obliga a la pérdida de tiempo, ante la descoordinación de sus piezas. Esto no sería así de estar situados los peones blancos, por ejemplo, en ‘e4’ y ‘f3’ antes que en ‘e5’ y ‘f4’, pero ése ha sido el precio del ataque.

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