Cuánto es bastante

Cuando su iniciativa comienza a diluirse, el atacante puede hacer una de estas dos cosas: bien replegar las velas y tratar de salvarse en el final; bien continuar el ataque echando más leña al fuego.

En el último caso, no importa la cantidad de peones menos, pues cualquier final estaría, de todas formas, perdido.

Eso plantea un nuevo quebradero de cabeza a la defensa. Ahora que la partida parecía marchar conforme a sus deseos, puede que usted quiera cerciorarse de que tiene material suficiente para ganar. Pero, ¿y si hay otro peón que puede ganarse para asegurar la ventaja? Desde luego, no quiere que el ataque contrario se reavive, pero tampoco quiere que la partida acabe en tablas después de todo lo que ha pasado. Un rompecabezas similar representa el sacrificio a la contra.

Un ejemplo dramático de esta situación ocurrió en una partida de principios del siglo pasado, entre los campeones norteamericanos Marshall y Pillsbury.

Cuánto es bastante
Cuánto es bastante

Tras un medio juego con posibilidades para uno y otro bando, las negras (Pillsbury) tienen una torre de ventaja. Podían haber consolidado mejor, pero ahora están a punto de lograr una simplificación decisiva. Mas tienen una espina clavada en el flanco de dama, a saber, la amenaza dxc6+, y si, por ejemplo, 31 … cxd5, sigue 32 Dxd5+, o incluso 32 Cb5.

Lamentablemente, Pillsbury trató de aferrarse al material y jugó 31 … Tf8??. Después de 32 dxc6+ Ra8 33 cxd7, era su turno de atacar, cosa que hizo con 33 … Tf2+ 34 Rb3 Dxb2+ 35 Ra4, y de repente las negras se rindieron, debido a que si 35 … b5+ 36 Ra5 Dxc3+ 37 Ra6, las blancas se habrían quedado sin jaques y su rey, punto de recibir mate.

En sus notas, Marshall cita los análisis de un aficionado vienés: 31 … Cc5!! 32 Dxd8 (o 32 Dxc6+ Rb8 33 Cb5 Tc8) 32 … Df1!! 33 dxc6+ Rxc6, y ahora, a pesar del equilibrio material, las negras ganan gracias a sus peones pasados del flanco de rey. Por ejemplo: 34 Dd5+ Rc7 35 De5+ Rb7, elude el jaque perpetuo, o 34 Cb1 g3 35 Cd2 (35 Dd5+ Rc7 36 De5+ Rb7 37 Dxg3 pierde, por 37 … De2+ 38 Cd2 Dxd2+!) 35 … g2 36 Dc8+ Rb5, y las negras ganan.

La ironía de que las negras pierdan, al tratar de conservar su material de ventaja, mientras que ganan en un final con material igualado, no es desconocido para los grandes maestros. Saben que no necesitan más que una cierta cantidad de material para ganar una posición y que el resto es superfluo.

En la siguiente posición, correspondiente a la partida Wolfgang Unzicker – David Bronstein; 2ª ronda del Torneo Interzonal de Gotemburgo (Suecia), 1955, las negras pueden elegir entre la simplificación o la ganancia de más material.

Cuánto es bastante
Cuánto es bastante

Las negras podrían jugar 38 … Dxb3 39 Txg5 Db2, que es lo bastante bueno como para ganar el final de peones resultante de 40 Txa5 Df2! 41 Te5 Txe5 42 fxe5 h4!, o de 40 Te5 Txe5 41 fxe5 Df2! 42 h4 g6 43 Rh3 Rf8. Tal vez debido a los apuros de tiempo, Bronstein no eligió esta línea directa y simplificadora, aunque un tanto incierta.

En lugar de ello, optó por la atractiva promoción de su peón de e: 38 … e2 39 Txg5 e1D. Las blancas sólo tienen una última tentativa: 40 Txg7+ Rh8 41 Dg5, con las amenazas 42 Dh6++ y 42 Txf7, seguido de 43 Dg7++. Si las negras no hubiesen previsto esta posibilidad, se habrían encontrado en serios aprietos, pues no hay una forma sencilla de rechazar el peligro creado in extremis por las blancas. Pero Bronstein no se había olvidado de cuánto material necesitaba para ganar, de modo que jugó 41 … Dxg2+! 42 Dxg2 (42 Rxg2 Te2+ y mate) 42 … Te2, y las blancas se rindieron, puesto que el rey negro escapa de los jaques de torre por h6.

Ya hemos dicho que la decisión de capturar peones u otro material siempre es difícil. También lo es decidir cuándo hay que parar.

Veamos la partida Aivars Gipslis – Víktor Korchnói; Semifinal del Campeonato de la URSS, Tashkent (Uzbekistán), 1958:

Cuánto es bastante
Cuánto es bastante

La captura de alfil (en lugar de caballo) en e4 tiene sus razones. Por ejemplo: 14 … e5 15 Cd5 Ad8 16 f6, o aun 14 … 0-0 15 f6 Axf6 16 Txf6!, o también 14 … d5 15 fxe6!? dxe4 16 Df4 Af6 17 Cd5. Korchnói encontró una respuesta satisfactoria: 14 … Db4!, ata la dama blanca al caballo de c3 y protege, de paso, el punto b7, lo que le permite desarrollar el alfil de c8.

Las blancas siguieron con 15 fxe6 Axe6 16 Cd4, pero se vieron confundidas con 16 … Ag5!, que impide 17 Df2 Dxc3 18 Cxe6, debido a 18 … Ae3. El juego continuó con 17 Dd3 Ac4 18 Dh3. ¿Qué deben hacer ahora las negras?

Antes de tomar la calidad en f1, deberían considerar las consecuencias de 19 Dc8+. Si no deben permitir este jaque, entonces tendrían que jugar 18 … 0-0!, que pone su rey a cubierto y amenaza 19 … Axf1 sin peligro. Después de 18 … 0-0, las negras tendrían un juego fácil en caso de que las blancas opten por 19 Tab1 Dc5, o 19 Df5 g6. La jugada crítica es 19 Tf5, amenaza Txg5, pero entonces sería fuerte 19 … Db6! (amenaza a su vez …Dxd4+ y …Ae6). Por ejemplo: 20 Txg5 Dxd4+ 21 Rh1 Te8! 22 Td1 Df6 (o 22 … Txe4).

Esta política habría sido la acertada, pero parece que a Korchnói se le escapó 20 Ce6! después de jugar 18 … Axf1? 19 Dc8+ Ad8 20 Ce6! El caballo es inmune, debido a la variante 20 … fxe6 21 Dxe6+ Ae7 22 Dc8+ Ad8 23 Ag6+. Aunque en la partida las negras consolidaron hábilmente su posición con 20 … Db6+ 21 Rxf1 Cc6! 22 Cxg7+ Rf8 23 Dxa8 Rxg7 24 Tb1 Dd4, las blancas podrían haber complicado mucho más la lucha con 21 Rh1! (a fin de conservar abierta la columna f).

En esta alternativa, obsérvese que 21 … Cc6 22 Cxg7+ Rf8 23 Ce6+ fxe6 24 Txf1+ Rg7 25 Dxa8? Af6! pierde, pero con 25 Dd7+! y 26 Dxe6, las blancas ganan.

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