Contrajuego en flancos opuestos

Probablemente el tipo más común de contrajuego sea aquel en que el defensor emprende acciones en el flanco opuesto con la esperanza de crear amenazas decisivas antes de que su rival logre imponerse en el otro sector del tablero. Si las blancas atacan en el flanco de rey, las negras lo hacen en el de dama. O viceversa.

Aunque algunas acciones de peones son habituales en estos ejemplos, el contrajuego en el flanco opuesto también suele producirse con estructuras estáticas de peones. Veamos el siguiente caso entre Euguene Znosko-Borovski – Alexander Alekhine; San Petersburgo (Rusia), 1913.

Contrajuego
Contrajuego

El ataque blanco parece fluir fácilmente con Cf5 seguido de g5 (o gxf5, caso de ser capturado el caballo). El objetivo es ‘g7’, una casilla que no puede ser fácilmente protegida por las negras. Luego se requiere contrajuego. ¿Pero dónde? La columna d está bloqueada. La columna b es de las negras, pero no servirá de gran cosa una vez que las blancas jueguen ‘b3’. Además, las piezas menores negras no son lo bastante ágiles para crear amenazas inmediatas.

Alekhine logró su propósito con madera más pesada:

15 … Db8! 16 b3 Db4! 17 f3 Tfd8 18 Rf2 Ac5! 19 Cf1 Td6 20 Axc5 Dxc5+ 21 Ce3 Tad8 22 Thd1 Dc3!

Y las negras lograron desplegar una iniciativa poderosa en el centro mediante la penetración en el flanco de dama.

Pero la mayoría de los contrajuegos de flanco se originan con la acción combinada de piezas y rupturas de peón. Cuando el atacante depende de las piezas menores para el éxito, el defensor puede confiar en la táctica conocida de eliminar la pieza peligrosa, cambiar piezas y presionar en los puntos débiles.

Cuando el agresor lanza un ataque a la bayoneta, el defensor sabe que su contraataque puede permitirse algunos tiempos adicionales en su preparación, pero también que el mero cambio de piezas no lentificará la ofensiva. Es esencial que el contrajuego sea oportuno y enérgico. Pero no se trata de conseguirlo “con la mayor rapidez posible”. También hay tiempo para una dosis de profilaxis, aunque los defensores rara vez lo tienen para aplicar una cura.

Por ejemplo, en esta posición aguda de la Defensa India de Rey:

Contrajuego
Contrajuego

Las negras deben buscar contrajuego en el flanco de rey, a menos que las blancas cometan un desliz grave en el de dama. Esto significa que debe atacarse la base de la cadena de peones con …f5.

Entretanto, las blancas estarán atacando la base negra con c4-c5. Con esto en mente, las negras juegan 9 … Cd7 en lugar de 9 … Ce8, porque la primera de estas jugadas restringe mejor el avance c5.

Entonces, después de 10 Ae3, prosigue el contrajuego de flanco:

10 … f5 11 f3 f4! 12 Af2 g5 13 Cd3 Cf6 14 c5 Cg6 15 Tc1

Obsérvese que las negras han trasladado el ataque a otros puntos de la cadena blanca de peones: las casillas ‘f3’ y ‘g2’. Con la 13a jugada dejan de atender la casilla ‘c5’, pero ya no podían restringir el avance c5.

Si jugasen …b6, las blancas seguirían con b4 con buenas perspectivas de abrir dos columnas en el flanco de dama. Lo mismo puede decirse para un eventual h3 de las blancas: sólo conseguiría hacer inevitable la apertura del flanco de rey.

Pasemos ahora al procedimiento mixto de restricción y contrajuego en el otro sector del tablero. Hay casos en que un ataque de flanco puede ser más deseable que una ruptura central. La sensacional partida de 1969 entre el joven maestro italiano Mariotti y el veterano gran maestro Gligoric sirve de ilustración:

Contrajuego
Contrajuego

Está claro que las blancas buscan un mate rápido a partir de un ataque a la bayoneta. Como de costumbre, una avalancha de peones no puede contrarrestarse con un juego de piezas simple.

Las negras necesitan movilizar peones y deben elegir entre una reacción central (…d5) o lateral (…b5). La derrota de Gligoric fue criticada y se atribuyó a su preferencia por el juego en el centro.

Pero esas críticas no son justas. Podría haber obtenido buen juego de inmediato con 9 … d5!? Por ejemplo: 10 cxd5 exd5 11 exd5 Cxg4! 12 Axg4 Dh4+, o también 10 cxd5 exd5 11 e5 Cxg4 12 Dxd5+ Dxd5 13 Cxd5 Cc6, o aun 10 exd5 exd5 11 g5 Ce4.

Las negras jugaron 9 … Cc6 10 h4 Cd4, aunque con 10 … d5! hubieran podido abrir satisfactoriamente la posición. Pero el error decisivo de Gligoric fue responder a 11 h5 con 11 … d5?, que permitió a las blancas lanzar un ataque imparable:

12 e5 Ce4 13 hxg6 hxg6 14 Dd3! b5 15 Cxe4 bxc4 16 Dh3! dxe4 17 Dh7+ Rf7 18 f5! exf5 19 Th6!, y las blancas ganaron.

El plan correcto para las negras, una vez situado su caballo en ‘d4’, era 11 … b5!, con idea de sacrificar peones para apoderarse de la iniciativa. A 12 hxg6, las negras siguen con 12 … b4! 13 gxh7+ Rh8, con un grado de seguridad aceptable para su rey: ganan el peón de ‘e4’ y, a continuación, sitúan su alfil de dama en la gran diagonal ‘h1’-‘a8’. Si las blancas optan por 12 cxb5 Ab7 13 Ad3, las negras pueden entonces jugar 13 … d5 14 e5 Ce4, cuando a la dama blanca no le resulta fácil acercarse al rey contrario.

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