Confundir las piezas contrarias

Confundir no significa aquí complicar la posición hasta un grado tal que su opositor no entienda la situación y cometa errores a causa del desconcierto. La confusión que debe tratar de crearse tiene que ver con alterar el concierto armonioso de las piezas enemigas, tratar de entorpecer la comunicación entre ellas, de tal forma que acaben ocupando malas casillas, en cuyo caso el atacante pierde el control de un valioso territorio: la máquina está bien engrasada, pero sus engranajes se encuentran desajustados.

El siguiente diagrama corresponde a la partida Reshevsky - Warren, 1936. A pesar de haber cedido la pareja de alfiles, las blancas cuentan con varios triunfos en la posición del diagrama: piezas centradas, mayoría de peones en el ala de dama y perspectivas de ataque en el flanco de rey. Las negras pueden caer fácilmente en un medio juego inferior si no descubren sus posibilidades.

Confundir las piezas. Reshevsky - Warren
Confundir las piezas. Reshevsky - Warren

Reshevsky comenzó a reprimir las perspectivas de las blancas con

13 … a6 14 a3 Cc5 15 Ab1 Af4!

En pocas jugadas, ha impedido que un caballo blanco llegase a ‘b5’ y ha logrado que las piezas blancas deambulen de un lado para otro. El alfil de rey y la torre de dama empeorarán momentáneamente sus posiciones y eso ayuda a las negras a crear amenazas en el centro:

16 Tc3 Td8! 17 Dc2 g6 (17 … Txd4 18 Cxd4 Dxd4 19 Td1, seguido de 20 Dh7+ ó 20 Td8+ sería muy fuerte) 18 b4 e5!

Otras tres jugadas más y la superioridad de las negras resultará evidente:

19 bxc5 exd4 20 Tb3 Ad7! 21 Db2 (si 21 Txb7, sería muy fuerte 21 … Ac6) 21 … Ac6 22 Td1 De7!, y las negras ganaron en la jugada 31.

Lo importante aquí es que las piezas blancas fueron desordenadas, por ataques directos contra ellas, en una posición en que no estaban preparadas para afrontar ese problema. En ocasiones, llegará un momento en la partida en el que su rival le permitirá hostigar sus piezas con una serie de amenazas. Al desviar esas piezas, haciendo que dejen de protegerse unas a otras, la defensa ganará tiempo y, en algunos casos, un importante contrajuego.

Crear confusión entre las piezas enemigas no se limita, por supuesto, a atacar las torres con piezas menores. Puede hostigarse todo el campo contrario, a veces con una sola pieza. Un divertido comando con esa misión lo llevó a cabo con éxito un solo caballo, en la partida Vladas Mikenas – Gueorgui Borisenko (1955).

Confundir las piezas. Mikenas - Borisenko
Confundir las piezas. Mikenas - Borisenko

El dudoso gambito de las blancas encajaba mejor en la continuación conservadora 12 0-0 y e4.

Cierto que aquí conservan cierta compensación, pero ahora las negras se lanzan a una incursión aventurera, basada tanto en los saltos del caballo de rey como en que salvar ese caballo será imposible:

15 … Cf6! 16 Cxc8 Cxh5!

Ahora se amenaza 17 … Cg3, y si 17 Txh5 gxh5, las blancas perderán también el caballo de ‘c8’.

Mikenas jugó 17 Tg1, y la partida siguió con 17 … Cg3 18 Df2 (mejor era 18 Dc2) 18 … Ce4! 19 Dc2 b3! 20 axb3 Cb4 21 Db1 Cxd3+ 22 Dxd3 Dxc8 23 g4 g5.

Con el peón extra y las piezas mucho mejor situadas, las negras ganaron rápidamente, gracias en gran parte a la labor de confusión creada por el caballo.

El elemento importante en cada campaña de confusión es la naturaleza forzada de las amenazas. La jugada más forzosa es, por supuesto, el jaque.

En conclusión: Confunde, divide y vencerás.

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