Cómo restringir las amenazas

Las amenazas son los ladrillos con que se construye todo ataque. Ya sean sutilmente estratégicas y dirigidas al flanco de dama, ya puramente tácticas y con el propósito exclusivo de asestar mate, las intenciones agresivas de un jugador se hacen reales al plasmarse en amenazas.

En palabras de Lasker:

Una amenaza es un proyecto de combinación que se convierte en ataque, a menos que la parte amenazada pare, defienda, prevenga o refute la intención que contiene.

Esto abarcaría, por ejemplo, el proyecto de una combinación incorrecta que, sin embargo, puede parecerle fundada al atacante. Pero, para nuestros propósitos, una amenaza es una tentativa de explotar una debilidad.

Las amenazas, desde el punto de vista del atacante, pueden diferenciarse según la debilidad que éste trata de explotar (amenazas de mate, de ocupar casillas débiles, de debilitar la estructura de peones, etc.). Pero desde el punto de vista del defensor, el punto de partida es la proximidad de que la amenaza se consume.

¿Cuál es el período de gestación, en número de jugadas, entre un giro táctico como idea vaga en el cerebro de nuestro rival y el punto en que el truco hace trizas su posición? Nos referimos a una amenaza inminente, cuando nuestro adversario mueve un caballo a ‘d5’ que amenaza nuestra dama en ‘e7’. El período de gestación es de una jugada, y si no somos capaces de eludirla, nuestra dama desaparecerá del tablero. Al mismo tiempo, la jugada Cd5 puede haber iniciado un plan para llevar un peón a ‘g5’ y apoyar así la jugada Cf6+, que pondría en un grave aprieto nuestro enroque. Esto puede considerarse como una amenaza intermedia. En tercer lugar, la jugada de caballo puede encajar en una secuencia que comprende diez jugadas. Por ejemplo: nuestro rival espera cambiar las piezas menores con Cd5 y forzar así un final favorable de piezas mayores, por razones de superioridad material o mejor estructura de peones. Tal amenaza sería, por tanto, una amenaza a largo plazo.

Lo primero que hay que hacer, cuando se produce un cambio en la posición –y es un buen hábito hacerlo en cada jugada– es preguntarse a uno mismo: ¿hay alguna amenaza? Si es así, ¿de qué tipo?: ¿inmediata, a corto plazo o a largo plazo?

Si hay una amenaza inmediata, tendrá que responder a ella en su próxima jugada. Pero si hay un peligro más intrincado, que planea sobre el futuro próximo, también tendrá que prestarle atención.

Ésta es una partida de Botvínnik en 1943, en la que las negras se han defendido en una Ruy López, en la que las blancas optaron por la Variante del Cambio (4 Axc6). Como consecuencia, se ha producido una estructura de peones típica. En teoría, los dos alfiles compensan a las negras su deteriorada estructura de peones, aunque se trata de una cuestión difícil de demostrar en la práctica.

Restringir amenazas
Restringir amenazas

Las negras (Botvínnik) se dicen para sí: ¿hay alguna amenaza? Sí, la hay y guarda relación con el peón de ‘c5’. Las blancas se disponen a jugar Df2 y Ca4, para ganar ese peón. (Una de las cualidades desafortunadas de los “dos alfiles” es que no pueden emplearse para defender la misma casilla, en este caso, ‘c5’). No existe la amenaza inmediata de capturar el peón, pero podemos ver que las intenciones blancas crean una amenaza a corto plazo. Por otro lado, hay un plan más distante de cambiar torres y damas en la columna d con el propósito de alcanzar un final de piezas menores. Aparentemente, las negras sólo pueden conservar las piezas pesadas si las retiran de la única columna abierta del tablero.

Una vez que las negras comprenden los peligros que les acechan, pueden emprender una acción “desesperada” con la certeza de que es lo que la posición requiere. Botvínnik jugó 25 … Td4!! Este movimiento responde a la amenaza a corto plazo de ataque al peón débil. También resuelve el problema de cambiar varias piezas pesadas, pues si ahora 26 Txd4?, 26 … cxd4 corregiría perfectamente la formación de peones. Al sacrificar la calidad, las negras convertirán su peón más débil en el más fuerte: un peón pasado y protegido. Por otra parte, la naturaleza cerrada de la posición reduce el efecto de las torres blancas y, en este caso concreto, se activan los alfiles negros.

Las blancas aceptaron el sacrificio, con 26 Ce2 (mejor capturar con el caballo que con el alfil) 26 … Ac8 27 Cxd4 cxd4 28 Af2, pero quedó claro que las negras habían logrado algo más que igualar cuando actuaron en el flanco de rey: 28 … c5 29 Tf1 f5 30 Ag3 Ad7 31 Tad1 f4 32 Af2 g5, y las negras ganaron en la jugada 53.

Estas distinciones entre amenazas inmediatas, a corto y a largo plazo tienden a confundirse.

Por ejemplo, conviene observar que el sacrificio de calidad de las negras sólo resultó fundado porque lograron conservar la segunda torre sobre el tablero (una buena regla práctica es que, cuando pierdas o sacrifiques la calidad, trata de conservar la otra torre, pues de no ser así, no podrás competir en condiciones por filas o columnas). Por consiguiente, podríamos decir que las blancas planteaban la amenaza inmediata 26 Txd8, con lo que hubieran quitado mucho hierro a la ulterior …Td4, que sería bastante menos efectiva. En cualquier caso, es importante saber qué amenazas existen en la posición y si éstas se ciernen sobre un futuro inmediato o sobre uno lejano.

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