Cómo desarrollar contrajuego

El contrajuego es el filo más cortante de la defensa. Sin posibilidades de contrajuego (es decir, sin amenazas a las debilidades contrarias), el defensor tiene que asumir la tarea ingrata de parar continuas amenazas contra su posición. Su papel es, entonces, absolutamente pasivo, y, su mejor recompensa, lograr un respiro ante nuevas amenazas. Pero con el contrajuego esa recompensa es el cambio de tornas, asumir la iniciativa que, una vez en manos del defensor, es la clave de cada victoria de la defensa.

Dicho esto, a saber, que el contrajuego es muy deseable, tenemos que señalar que vale la pena y en qué circunstancias podemos incurrir en riesgos para lograrlo.

La búsqueda de contrajuego a menudo significa abrir la posición en un sector del tablero, o maniobrar con las piezas desde un teatro de operaciones a otro. La nueva posición, ahora abierta, puede exponer objetivos del defensor a una gran presión y la retirada de fuerzas defensivas de una a otra zona, que puede poner en peligro aquélla. El contrajuego implica costes no siempre evidentes y, como de costumbre, es el jugador quien debe determinar si una continuación concreta vale o no la pena de ponerse en práctica.

Una sencilla ilustración de lo que acabamos de decir puede verse en la siguiente miniatura entre René Letelier Martner – Miguel Najdorf; Buenos Aires (Argentina), 1964.

Contrajuego
Contrajuego

La posición de las negras es segura en el centro, pero inestable en el flanco de rey. Ahora deberán elegir entre restringir la amenaza inmediata (abrir la columna g con 14 g5) o buscar contrajuego rápido en el centro. En otras palabras, se trata de las jugadas 13 … Ch7 ó 13 … d5. Ambas ideas son válidas en situaciones similares, pero en este caso optar por una de ellas resulta una decisión crítica.

Con 13 … Ch7 las negras renuncian temporalmente a la reacción …d5, pero controlan la casilla ‘g5’ por algún tiempo. Las blancas tendrían entonces que jugar Df3g3 y h4, para preparar el avance g5, momento en que las negras aún podrían seguir restringiendo esa ruptura con …f6. Por otra parte, el inconveniente de 13 … d5 es que permite el avance g5. Para decidirse en favor del contrajuego central, las negras deben calcular las variantes con suma precisión.

Pero las negras no lo hicieron. Jugaron 13 … d5? 14 g5 dxc4?, cuando lo mejor que tenían a su disposición era 14 … hxg5 15 Axg5 dxc4 16 Axf6 Dxf6 17 Axc4. Así que Najdorf fue rápidamente aplastado con 15 gxf6 Dxd3 16 fxg7 Rxg7 17 Dg4+ Rh7 18 Axh6!, y las negras se rindieron (18 … Rxh6 19 Dh4+ y 20 Tg1+ con mate). Con todo, 13 … Ch7! podría haber sostenido la posición.

Lo que le hizo perder la partida a las negras fue la suma de un contrajuego falto de fuerza y la rapidez del ataque de mate blanco.

Si …d5 hubiese tenido algo más de apoyo o el ataque al flanco de rey pudiese ser defendido, entonces la evaluación de la jugada 13 de las negras sería bien distinta.

La resistencia de algunas posiciones es asombrosa. En una posición relativamente cerrada, un jugador puede ningunear el desarrollo o los agresivos ataques de mate mientras elabora su propio contrajuego. La protección natural de sus piezas se encarga del resto.

Hay un ejemplo entretenido de lo que acabamos de decir. Se trata de una partida en consulta de 1952 entre los grandes maestros rusos Yuri Averbaj, Efim Guéler, Tigrán Petrosián y Mark Taimánov (con las piezas blancas); y Paul Keres, Alexánder Kotov, Alexánder Tolush e Isaak Boleslavski en el bando opuesto.

Contrajuego
Contrajuego

Las negras podrían tratar de resolver el asunto del flanco de rey con 9 … Ca5 10 e5 g5!?, pero el cuarteto de grandes maestros optó por una idea muy original.

Consideraron que el flanco de rey era lo bastante seguro y que no había nada que hacer en el centro (9 … e5 10 dxe5! Cxe5 11 f4 sería favorable a las blancas). Se enfrentaban, no obstante, a la amenaza e5. Así que decidieron enviar la dama en una misión aventurera a su flanco.

9 … Dc8 10 Ad3 Ca5 11 De2 Db7!, con idea de llevar la dama a ‘c6’ para ganar el peón ‘c4’. Los cuatro grandes maestros con negras estimaron que no debían preocuparse por 12 Axf6 gxf6, pues siempre podrían enrocar largo. De modo que el cuarteto blanco continuó con la jugada más natural de agresión, 12 f4, y la partida siguió así:

12 … Dc6! 13 d5 Da4 14 e5 Db3! ¡Ésta es la dama que, cinco jugadas antes, estaba tranquilamente situada en su casilla de origen!

Las negras desdeñan el ataque blanco a su caballo (15 exf6 Dxc3+ 16 Rf2 g5!, porque sería favorable a su causa, por ejemplo: 17 Cf3 gxh4 18 dxe6 dxe6 19 Ce5 00-0), tras dictaminar que su contrajuego tenía más peso específico.

Ahora, los conductores de las blancas descartaron 15 Dd2 Cg8 y 15 Tc1 Dxa3, y prefirieron 15 Rf2 Dxc3 16 Cf3 Cxd5! 17 Thc1, pero después de 17 … Db3 18 Rg3 Cxf4! 19 Rxf4 g5+, las negras lograron una posición ganadora.

Una vez más, se trató, en esta partida, de un caso de ventajas explotables contra ventajas que no puedan ser explotadas. Más concretamente, de la posibilidad de explotar las debilidades del flanco de dama blanco frente a la imposibilidad de hacer lo mismo en el flanco de rey negro. El contrajuego, como tantas otras cosas en ajedrez, es una cuestión de tiempo. Con algunos tiempos extra, las blancas habrían demolido con su ataque la posición negra.

La exigencia de contrajuego a menudo excede el deseo de contar con una formación sana de peones. Ésta es una de las lecciones aprendidas que distinguen a los maestros de los fuertes jugadores de club. El maestro sabe, digamos, que en una Defensa Francesa típica, con el flanco de dama bloqueado, las negras deben romper en el flanco de rey (con …f6) para crear algo de contrajuego.

En cierto sentido, ésta es la paradoja del contrajuego. Para rechazar el ataque contra alguna de tus debilidades, tienes que crearte otras nuevas. Las decisiones más difíciles para un defensor son las ocasiones en que tiene que elegir entre una protección sólida y un contrajuego activo de doble filo. Hay que añadir que, si bien existen las opciones que podríamos considerar teóricamente “correctas”, el jugador práctico con frecuencia debe tener en cuenta cosas como el estilo de juego de su adversario y la posibilidad de inducirlo a cometer un error.

La partida David Bronstein – Vladímir Baguírov; XXXI Campeonato de la URSS, San Petersburgo (Rusia), 1963, es un ejemplo de primera magnitud.

Contrajuego
Contrajuego

La última jugada blanca impide …Ce5 y prepara el avance f5fxg6, que abre una buena columna. La dominante posición central les concede buenas posibilidades de llevar a cabo un ataque, aunque f5 podría no ser un peligro inmediato, debido a que …Ce5 reforzaría la defensa de las negras. Las blancas pueden también poner en marcha su ataque con Tf3-g3, o con Rh1, Cf3 y Ad4. Por consiguiente, podemos considerar el avance f5 como una amenaza fuerte a largo plazo.

La táctica de espera no es mala en sí misma, pero las negras deberían buscar alguna acción más enérgica. Podrían batallar, por ejemplo, por la columna f, …Tf8, …Cf6 y …Dd7. O podrían pensar en un contrajuego a base de …b5 ó …e6. El problema del avance …b5 es que entregaría la casilla ‘c6’, que podría convertirse en un puesto avanzado para el caballo blanco, y que no es tan apremiante para que distraiga a las blancas de sus intenciones agresivas en el flanco de rey.

¿Qué sucede con …e6 ó …e5? Las blancas cambiarán el peón de d por el de e contrario y dejarán a las negras con dos peones débiles en la sexta fila y en columnas semiabiertas. Pero también liberaría la dama y las torres negras para impedir f5. ¿Vale la pena realizar uno de estos avances? Baguírov consideró que sí y jugó:

18 … e5?! 19 dxe6 fxe6 20 Cf3 Cf6 21 Cg5 b5!

El peón de ‘b5’ está indirectamente protegido, pues una doble captura en ‘b5’ dejaría indefenso el peón de ‘a2’. Pero lo importante es que, con esta ruptura, las negras, en una posición difícil, crean contrajuego en el flanco de dama, pues tenían que actuar con rapidez so pena de ser aplastadas en el centro. Tras varias jugadas las negras consiguieron una posición mucho más libre y acabaron ganando.

Por conveniencia metodológica, consideraremos las diversas formas de contrajuego, dividiéndolas en: contrajuego en el centro (como reacción a un ataque de flanco), contrajuego en el flanco opuesto y contrajuego en el mismo sector del tablero. Pero antes procede realizar algunas precisiones.

Hasta ahora nos hemos ocupado de obtener contrajuego de forma similar al ataque del adversario: llevar piezas al sector del tablero en cuestión y luego forzar una ruptura de peón. Pero hasta en la posición defensiva menos prometedora, sin rupturas disponibles, puede inyectarse una dosis de vitalidad mediante una maniobra diestra o un traslado de efectivos. La conciencia de estas oportunidades, cuando se presentan, es una de las cualidades que distingue a los mejores ajedrecistas del resto.

Detengámonos en esta posición de doble filo del Campeonato Soviético de 1963, entre Víktor Korchnói – Leonid Stein.

Contrajuego
Contrajuego

Amparadas en un centro bloqueado, las blancas han montado un ataque de flanco doble y tienen una fuerte posición. Por otro lado, las negras ya han efectuado las dos rupturas temáticas liberadoras (…f5 y …c6) en este tipo de estructura, pero sus piezas siguen sin tener buenas casillas, de modo que deben hacer algo rápidamente, pues de no ser así las blancas podrán elegir entre un ataque en el flanco de rey (con h4-h5) o en el flanco de dama (doblando torres, por ejemplo, en la columna c), con efectos decisivos en ambos casos.

Las negras encontraron un reagrupamiento ingenioso de piezas:

15 … Ah8! 16 Dd2 Cg7 17 0-0-0 Cc8! 18 Tg1 Cb6 19 Rb1 Ch5 20 Ca5! Tb8 21 Tc1 Cf4

Los caballos son las piezas estrella en una posición bloqueada y las negras han sacado buen partido de ellos. Algunas maniobras más y se acordaron las tablas en la jugada 41.

Con sólo unas jugadas precavidas, puede desplegarse un nuevo ataque de flanco en una posición anodina. Esto siempre requiere un cálculo exacto de las variantes clave y saber sopesar las consecuencias. Un caso a propósito lo tenemos en una de las partidas del Campeonato del Mundo de 1963 entre Tigrán Petrosián y Mijaíl Botvínnik.

Contrajuego
Contrajuego

Las blancas tienen un juego fácil. Atacarán los peones centrales colgantes con las torres. El procedimiento normal para las negras es orquestar una iniciativa en el flanco de rey o disolver el par de peones débiles. Pero la segunda opción no está aquí disponible, porque tras … c5 ó … d4, las blancas seguirán pudiendo bombardear al peón débil superviviente.

En cuanto a la acción en el flanco de rey, las negras no parecen disponer de las piezas adecuadas para explotar las debilidades en torno al rey blanco. Sin embargo, Botvínnik se las arregló para disponerlas eficazmente en un reagrupamiento de sólo tres jugadas:

24 … De8! 25 Tad1 f6! 26 Td2 Dh5

Con la intención aparente de acorazar el peón de ‘c6’, Botvínnik inició, en la jugada 24, un traslado de dama que le dio un juego excelente tras 27 Dd1 c5, porque ahora 28 bxc5 fallaría, por 28 … Aa5. Petrosián determinó correctamente la dimensión del peligro y jugó 28 Cd4!, cambiando piezas, lo que, en definitiva, condujo a un acuerdo pacífico en 41 jugadas.

Anterior
Siguiente