Aceptar o rehusar un sacrificio

Existen numerosas y excelentes monografías escritas desde el punto de vista del jugador que realiza el sacrificio. En esas obras, los autores, como Spielmann, Vukovic o Shamkovich, se toman la molestia de distinguir entre las funciones que realizan los diferentes sacrificios. Algunos se ejecutan para abrir líneas, otros para asegurarse a tiempo una ventaja, otros para desmantelar el enroque enemigo, etc.

Desde el punto de vista del defensor, sin embargo, tales distinciones son secundarias. La primera división que el defensor traza es entre sacrificios forzosos y no forzosos. En otras palabras, la pregunta que se plantea es: ¿Debo aceptar este sacrificio o puedo rehusarlo?

Miguel Najdorf recordaba otro tartakowerismo cuando se anotó su primera partida, contra Wolfgang Unzicker, en el Torneo Piatigorsky de 1966. La posición a que llegaron ambos grandes maestros era un producto típico de la Defensa Nimzoindia:

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Ahora se puso de manifiesto la idea de las negras en la jugada anterior: 19 … Cxe4!, una idea de sacrificio más o menos transparente que les hubiera concedido una posición ganadora tras 20 fxe4 Txe4! 21 Txe4 Axe4 22 Db2 Axb1 23 Dxb1 Dd1, seguido de …De1 y …Td1.

“Por fortuna, no perdí la cabeza y me acordé de una máxima de mi viejo maestro Tartakower”, escribió Najdorf en el libro del torneo, según la cual:

Para perder no basta con cometer sólo un error.

Para complicar las cosas, las blancas jugaron 20 Db3!!, un rechazo inesperadamente fuerte del sacrificio. Si las negras cambiasen ahora material para preservar el peón de ventaja, se encontrarían en un final inferior: 20 … Dxb3 21 Txb3 Cd6 22 Txe8+ Txe8 23 Af4, o bien 22 … Cxe8 23 Txb7 Td1 24 Tb8 Rf8 25 Ae3!

Unzicker decidió ganar un segundo peón, con 20 … Cxc3, pero después de esto, las blancas se aseguraron el empate gracias a la actividad de sus piezas. La partida concluyó rápidamente con:

21 Txe8+ Txe8 22 Dxd5 Cxd5 23 Txb7 Rf8 24 Rf2 Te7 25 Tb8+ Te8 26 Tb7 Te7 Tablas.

Najdorf se recuperó justo a tiempo, antes de cometer el segundo error, como hubiera sucedido en caso de aceptar el sacrificio de Unzicker.

El simple acto de rehusar un sacrificio ha bastado para confundir a más de un jugador, incluidos los más fuertes maestros. El jugador que sacrifica ha preparado su posición para ese momento y ha calculado todas las variantes que hacen de la aceptación del sacrificio. Pero ¿ha considerado con la atención debida el rechazo de éste?

Una manifestación aguda de este caso se produjo en una partida del Campeonato de la URSS por equipos de 1963, entre Borís Spasski y Alexéi Suetin:

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Después de 16.Cxf7, las negras podrían tratar de defenderse con 16 … Rxf7, pero Suetin comprendió que hubiera sido imposible sobrevivir a 17 Td6!!, que Spasski le tenía preparado. Pero, aunque esta jugada no fuese convincente, era preferible optar por la segura 16 … 0-0!!, como jugó Suetin.

Sí, es perfectamente reglamentario enrocar corto en esta posición. Pero Spasski sin duda lo había omitido en sus cálculos, cuando estudió las complicaciones con 12 e5. Ahora, el futuro campeón mundial debía haber jugado 17 Cd6, pero, tal vez sacudido por la inesperada réplica de su rival, quedó fuera de onda y perdió en pocas jugadas, después de:

17 Cg5? cxb2 18 Tab1 Tae8 19 Txb2 Dc6 20 Cf3 Ce4!

Una de las razones por la que los sacrificios oportunistas tienen éxito tan a menudo es que los defensores tienden a creer en el antiguo aforismo:

La mejor forma de refutar un sacrificio es aceptarlo.

Amos Burn, que fue durante muchos años el más fuerte jugador inglés, era especialmente vulnerable a esa sentencia, y los aceptaba todos “por principio”.

Pero quizás el ejemplo más notorio de esta fidelidad dudosa a los principios se encuentre en una partida de Karl Schlechter en su victoria de torneo más brillante. Tenía blancas contra Georg Salwe, en San Petersburgo, 1909:

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Aquí Schlechter jugó 22 dxe5!?, un sacrificio que, como observó el campeón mundial Emanuel Lasker, era ventajoso, ya fuese aceptado o rehusado. A 22 … dxe5 23 Tea1 Txa6 24 Txa6 Ac8, las blancas tenían tiempo de jugar 25 Dd6!, con una gran ventaja en el final, y si 24 … Td8, las blancas jugarían 25 Dc1, para doblar en la columna a, la superioridad sería incuestionable.

Por consiguiente, Salwe eligió:

22 … Txa6 23 exf6 gxf6 24 Cd5! Axd5 25 exd5 Rg7 26 Ch4

Con una posición perdida, que las blancas ganaron al estilo clásico:

26 … Te8 27 h3 Dd8 28 Te3 Cg6 29 Cf5+ Rf8 30 Te6!!

Después de que la partida ganase el premio de belleza y de que Lasker la alabase en el libro del torneo, se descubrió que el sacrificio se habría refutado sencillamente con 22 … Cxe4!, ya que si 23 Axe4, sigue 23 … Txa6 y el enroque negro es sólido como la roca.

Ventajas y desventajas de rehusar

Lo que permite que estos sacrificios se puedan rehusar es que no tienen un carácter forzoso.

Una cosa es que cuando tu oponente tome un caballo con una torre, debas retomar si no quieres quedarte con pieza de menos, y algo muy distinto cuando, por ejemplo, sitúas una torre en medio del tablero, como en la partida Vasili Smíslov – Vladímir Makogónov; XIII Campeonato de la URSS, Moscú (Rusia), 1944:

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Las negras acaban de jugar 24 … Te4!, con la intención de situar el caballo en ‘d5’ después de 25 Axe4 dxe4. Luego, con la peligrosa columna e cerrada, pueden respirar más fácilmente. Desde el punto de vista material, la situación estaría casi igualada, debido al peón extra ganado en la apertura.

Las blancas, sin embargo, no están obligadas a capturar. En realidad, Smíslov simplemente mejoró su posición con una penetración de dama, pues de todos modos la oferta de la calidad no iba a escaparse. El juego siguió así:

25 Dg3! Tg8 26 Dg5! Ae7 27 Dh6 Af6 28 Dh7 Tg7 29 Dh8+ Cc8 30 Axe4 dxe4 31 Df8

El caballo ya no puede llegar tan fácilmente a ‘d5’ y las piezas negras están mucho peor coordinadas. No sólo el sacrificio de las negras no era forzoso, sino que tampoco estaba condicionado por el tiempo. Las blancas acabaron ganando en una dura lucha.

¿Cuán apremiante es forzoso? Cuando hablamos de un sacrificio forzoso, queremos decir que las concesiones que realizaría el defensor, caso de rehusarlo, serían demasiado grandes. A menudo este tema es cuestión de apreciación: “Si no tomo ahora su caballo, lo apartará en la jugada siguiente, y quedará con un peón de ventaja. ¿Vale la pena que pierda un peón?”. De todos modos, es más una cuestión de cálculo que de evaluación.

Cuando el defensor se dice a sí mismo: “Puedo permitirme rehusar el sacrificio”, también está realizando un sacrificio. A veces, eso significa sacrificar la estructura de peones, y otras, significa entregar una pieza o peón temporalmente, o incluso de forma definitiva.

He aquí la partida del Campeonato Soviético de 1952, entre Goldénov y Korchnói.

Las negras han defendido hábilmente su flanco de rey y se disponen a asumir la iniciativa con 27 … Te2. El problema de las blancas es que si 27 Te3, 27 … Af4!, y si 27 Dg5, 27 … f6! 28 Axf6 h6 29 Dg6 De6!

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Ante estas variantes, Goldénov buscó refugio en la honorable tentativa de un jaque perpetuo tras 27 Axg7, con idea de dar jaques interminables en ‘f6’, ‘g5’ y ‘h6’. ¿Es un sacrificio de obligada captura?, se preguntó Korchnói.

Las blancas amenazan 28 Af6 ó 28 Dg5 si las negras juegan otra cosa que 27 … Rxg7.

Pero las negras encontraron 27 … Df5!, que tiene la doble función de tomar el alfil (ahora que el perpetuo es imposible), y también de apoyar un poderoso contrajuego a base de …Te2 y …Af4.

Para impedir esta última idea, las blancas jugaron 28 Ah6, pero entonces siguió:

28 … Te2! 29 Dg5+ Dxg5 30 Axg5 Ae5!

Con un final superior para las negras que acabaron ganando pocos movimientos después.

Rehusar un sacrificio también puede hacerse planteando otro sacrificio basado en valores no materiales, como la solidez de la propia estructura de peones, la actividad de las piezas, etc. Un ejemplo típico se da en una variante del Gambito de Dama.

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Las blancas se anotaron varias victorias espectaculares después de 13 … exd5 14 e4!, ya que el centro se ha abierto y las negras trataron de aferrarse al material a cambio de un desarrollo inferior. Pero en Nottingham en 1936, Salo Flohr introdujo una defensa excelente contra Reshevsky, 13 … Dc7!

Las negras asumen un débil peón de e después de 14 dxe6 fxe6, porque entonces 15 e4 se neutraliza con 15 … b4. Las negras pueden continuar con …Ae7 ó …Ad6, …0-0 y …Tad8. El peón de ‘e6’ de nuevo es, en este caso, una debilidad de la que no se puede sacar partido en un medio juego complicado.

De modo que, en la partida citada, las blancas prosiguieron con 14 e4, en lugar de 14 dxe6, y esto permitió 14 … e5!, que mantiene el centro cerrado. Las negras quedaron bien después de 15 Ag5 Cd7, e incluso algo mejor, debido a la mayoría en el flanco de damas y a la pareja de alfiles.

Por último, hay que hacer notar que un sacrificio no forzoso puede tener un precio alto, aunque el defensor no pueda aceptarlo ni lanzar un inmediato contraataque. El atacante puede haber recortado también sus propias opciones al efectuarlo. Por ejemplo, en un duelo entre Najdorf y Reshevsky, en 1952, se llegó a la siguiente posición:

Defensas ante un sacrificio
Defensas ante un sacrificio

Las negras no están ansiosas por jugar 14 … hxg5? 15 hxg5 Ce8?? 16 Dh7++. Pero si no es obligada la captura …hxg5, entonces h4 es una jugada ingenua. No sólo ingenua, sino también costosa, porque las blancas se han privado de la posibilidad de disputar un medio juego estratégico tranquilo con la opción de enrocar corto. Su seudosacrificio es rehusado, pero la pérdida de la opción de juego estratégico es irrecuperable.

Las negras respondieron 14 …Dc7 15 Cce4 e5!, que anula así la amenaza Cxf6+ y Axf6 con idea de desarrollar las piezas para la reacción central …d5, de modo que las piezas blancas estarían dispersas y mal situadas y el caballo de ‘g5’ tal vez podría capturarse. La idea misma de ataque fracasó después de:

16 Cg3 Td8 17 Tc1 Cf8 18 C5e4 Ae6 19 Cf5 Tac8 20 Cxe7+ Dxe7 21 Cxf6+ Dxf6 y algunas jugadas después las blancas perdieron por tiempo en una posición desesperada.

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