Alexander Alekhine

Alexander Alekhine

Campeón del Mundo

Año de nacimiento: 1892    País: Rusia    ELO:

Alekhine fue en los años de colegial y universitario un joven estudioso y extremadamente formal, que obtuvo la licenciatura en derecho en la Universidad de Moscú en 1914 e incluso brevemente ejerció la judicatura. Aleksander Kótov, su principal biógrafo, aporta en su libro “Alekhine” testimonios de individuos quienes le conocieron en aquella época y aseguran que era totalmente abstemio.

El primer éxito deportivo de Alekhine fue su victoria, a los 17 años, en el torneo para aficionados de San Petersburgo en 1909, en el que ganó doce partidas, perdió dos e hizo dos tablas. Se había visto anteriormente en partidas notables el talento de este genial maestro ruso, entrenado por el maestro Benjamin Blumenfeld. En esa ocasión, Alekhine ganó el título de maestro nacional. El torneo se desarrolló junto a otro evento de carácter profesional, en el que vencieron el alemán Emmanuel Lasker y el polaco Akiba Rubinstein.

En 1914, tras jugar otro torneo en San Petersburgo, Alekhine, Emmanuel Lasker, Frank Marshall, Siegbert Tarrasch y José Raúl Capablanca fueron los primeros ajedrecistas en conseguir el título de gran maestro.

Sin embargo, Alekhine, nacido en la aristocracia zarista, tuvo dificultades en sus relaciones con el nuevo estado soviético, especialmente cuando eligió vivir exiliado en el extranjero, en la Alemania nazi, y una serie de artículos aparecieron con su firma sobre «El ajedrez judío y el ario». También tuvo muchos problemas personales con el alcohol y las mujeres. Pero no es necesario admirar a Alekhine como hombre para apreciar la rica complejidad de sus ideas ante el tablero de ajedrez. Se decía que sus ataques llegaban como «destructoras tormentas que surgen de repente en un cielo claro».

La victoria de Alekhine en Baden-Baden (1925) produjo una enorme impresión en el mundo del ajedrez, sirvan de muestra dos opiniones de famosos participantes en el torneo:

En ninguna partida tuvo Alekhine una posición inferior. Su victoria en este fortísimo torneo, uno de los más brillantes de la historia, demuestra que tiene todo el derecho a competir por el campeonato mundial. Una comparación entre las partidas de Capablanca en Nueva York 1924 y las de Alekhine en Baden-Baden, desde el punto de vista de precisión estratégica, corrección de juego y consistencia en la ejecución del ataque, favorece indudablemente a Alekhine. El campeón mundial tiene ahora un formidable oponente, que mejora año tras año, y es dudoso que Capablanca pueda refugiarse durante mucho tiempo, para evitar un match con Alekhine, tras el muro dorado de los 10.000 dólares. –Tarrasch

Estamos presenciando un maravilloso misterio: las esperanzas del gran Chigorin están comenzando, por fin, a producirse. Si Morphy era el poeta del ajedrez, Steinitz el luchador, Lasker el filósofo y Capablanca la máquina prodigiosa, entonces Alekhine, con su eternamente incansable y torturado espíritu ruso, está demostrando de continuo que es el buscador de la verdad ajedrecística. Capablanca tiene el título, Lasker los resultados, pero sólo Alekhine tiene el estilo de un verdadero campeón del mundo. –Tartakower

Y esto es lo que pensaba el propio Alekhine, acerca de su actuación en Baden-Baden:

El torneo me ha demostrado que soy más fuerte que todos los maestros que participaban en él. Pero ¿en qué aspectos sigo siendo inferior a Capablanca? Aún no me había liberado de dos defectos. El primero era un excesivo dogmatismo, que se traducía en buscar sin desmayo la explotación de las pequeñas ventajas que había conseguido, lo que privaba a mi juego de la necesaria flexibilidad. El segundo seguía siendo una técnica imperfecta en la transición del medio juego a un final favorable… Pero desde el punto de vista de la técnica y métodos ajedrecísticos en general, ya me sentía al mismo nivel que Capablanca. –Alekhine

Intereses
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Educación
  • Title course 1, 2012

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